PIEDAD Y MISERICORDIA DE ELLOS
"En la noche oscura, las ilusiones y los sueños estaban encarnando,
poco a poco la gran venida sería perturbada para convertirse en un mar de
sangre y horror. Una fuerza alimentada por meses fue nutrida con pasión y
regocijo, pero las bestias del infierno arrebatarían el derecho a vislumbrar un
mundo nuevo. Como tropas militares, las sombras de la desdicha y el
desconsuelo, se posaron impacientes a esperar su turno. Los redobles del abismo
se hacían escuchar en la inconsciencia de los inocentes, los cuales temblaban
de miedo sin siquiera saberlo. Pero ni el cielo podía intervenir, pues el
permiso del mismo les había sido concedido por la ignorancia de un pobre
estúpido. La mirada fija de los terrores yacía en un único sitio cual matadero
de ángeles y demonios. La generación que sucumbiría sería tragada por las
pesadillas. A los cielos ofrezco la gran ofensa, y a los infiernos esta gran
ofrenda. Tritúrese otras voluntades subyugadas por la espada de la maldad. Que
las afligidas almas entonen el himno glorioso de la pena y el dolor. Y ahora
sírvanse del macabro banquete de almas que descarnan a la fuerza con el llanto
de destrucción."
Todo parecía estar
muy bien en el hospital, un día como cualquier otro había iniciado y no parecía
que nada extraordinario, más de lo habitual, fuera a suceder, así era la
conciencia imperante hasta que...
Recepcionista: Doctor, hay siete pacientes que acaban de ingresar al
área de urgencias. Necesitan ser revisadas inmediatamente.
Médico: Gracias Nadia. Iré a ver qué sucede.
Enfermera: Doctor, creo que hay un ingreso de pacientes para el área de
obstetricia.
Médico: Muy bien, iré en un momento solo déjeme checar a otra paciente.
Enfermera: Al juzgar por los síntomas, creo que están de trabajo de
parto.
Médico: ¿Cómo?¡Déjeme ver eso!... por dios, creo que... esta mañana
ingresaron muchas pacientes a ese servicio. Temo que no se darán abasto los
colegas. ¡Tenemos que derivar a las pacientes a otro hospital!
Enfermera: No lo creo doctor. El hospital más cercano está cerrado por
remodelación, han mandado a todos sus obstetras y especialistas a este lugar. Además,
el área de cirugía general y de medicina interna han cedido sus camas para
obstetricia.
Médico: Vaya relajo se ha armado con todo esto. ¡Por favor, mire si hay
espacio aún para estas otras pacientes!
Enfermera: No lo hay doctor, por eso se encuentran el área urgencias, no
hay espacio en piso.
Médico: Demonios, creo que habrá que echarles una mano a los
compañeros... ¡Un momento! aquí hay pacientes con 20 semanas de gestación y
otras de poco menos... ¡No es un trabajo de parto!
Enfermera: El hospital está a tope, no es posible que todo se concentre
en un solo hospital.
Mientras tanto, en
una de las habitaciones del hospital...
Cristopher: ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Ven rápido!
Anette: ¿Qué sucede Cris? ¿Por qué tanto alboroto?
Cristopher: ¡Mira! Alguien ha dejado una muñeca en la orilla del
pasillo. ¿me la puedo llevar?
Anette: ¡Una muñeca!... Pero ¿Qué clase de...? ¡Es horrible!
Cristopher: ¡Mamáaa!
Entonces una a una,
las mujeres que se encontraban internadas en la sala de labor de parto
comenzaron a gritar vigorosamente, gritos desgarradores ensordecieron el lugar.
Algunas lloraban del dolor tan profundo que sentían, aquel lugar parecía más
bien una sala de tortura medieval. Los médicos y las enfermeras entraron en
pánico y revisaron a las pacientes con un equipo especial. Pero antes de que
pudieran actuar, las mujeres embarazadas que se encontraban en la sala de
urgencias también comenzaron a gritar. La gente que se encontraba en la sala de
espera se asustó, algunos pidieron ver a sus familiares inmediatamente. Otros
más trataron de entrar por fuerza, pues todos esos gritos hacían pensar lo peor
a cualquiera que los escuchara.
Enfermera: ¡Doctora! ¿Qué está pasando?
Paciente: ¡Mi bebé! ¡Ayúdenme por favor! ¡Aaaaaaaa! ¡Mi bebé!
La paciente que recientemente había llegado al servicio de urgencias
comenzó a sangrar, la sangre provenía de sus genitales. Tenía tan solo veinte
semanas de gestación; inmediatamente fue trasladada a una sala especial para
realizar estudios y evaluar la viabilidad del bebé, sin embargo, algo horrible
había ocurrido.
Radiólogo: ¡Esto no es posible!
Asistente: ¿Qué sucede doctor?
Radiólogo: Jamás en toda mi carrera había visto algo así...
Asistente: El bebé ha muerto ¿no es así?
Radiólogo: No solamente eso...
Asistente: ...
Radiólogo: Sino que... su cuerpo... su cuerpo... se ha deshecho por
completo, es como sí... como si hubiera sido mutilado.
Asistente: ¿Cómo si hubiese querido abortar el embarazo?
Radiólogo: Pero no es posible, tengo entendido que esta mujer se
encontraba en el servicio de obstetricia únicamente para una revisión, y de
repente comenzó a sentir dolor y fue llevada al servicio de urgencias. Eso es
lo que dice la nota de internamiento.
Una enfermera abrió
la puerta de la sala de radiología de manera intempestiva y dijo:
Enfermera: ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Se necesitan más ultrasonidos urgentes!
¡No me lo va a creer, pero todo el hospital tiene pacientes embarazadas con
amenaza de aborto!
El radiólogo solo
miró hacia el techo y exclamó:
Radiólogo: ¡Ten piedad de nosotros!
Todas las pacientes
que estaban embarazadas comenzaron a sufrir hemorragias profusas, un intenso
dolor les hacía gritar de una manera desgarradora. Los médicos y las enfermeras
del hospital no se daban abasto para poder atender a todas. La gente que
esperaba afuera, en la sala de espera, comenzó a aglomerarse y varias personas golpearon
a los guardias de seguridad que les impedían ver a sus familiares. Las personas
les gritaban a los médicos que por favor ayudasen a sus esposas, sus hijas, sus
madres. Pero los pasillos habían sido invadidos por la demás gente, aquello
entorpeció la atención del personal de salud. Los demás pacientes que se
encontraban ahí y que padecían de otras patologías comenzaron a asustarse. No
podían dar crédito al infernal cuadro que estaban presenciando. Una mujer
expulso los restos de su pequeño, al verlos, ella se arrancaba el cabello del
coraje, de la angustia, del horror. Mientras el llanto y la angustia de todos
era una marcha apocalíptica que era usada por Astalot y Zediel; pero al no ser
suficiente para ellos, decidieron aumentar su influencia.
Había dos enfermeras
que vigilaban el área de pediatría, estaban asustadas por lo que veían suceder
afuera de su servicio. Pero ellas no podían dejar solas a los recién nacidos a
su cargo. Y entonces, fue cuando sucedió. Del área de cuneros provino el sonido
de llanto de los bebés que se encontraban ahí. Los padres y abuelos que se
encontraban ahí se miraron unos a otros, con miradas que proyectaban un miedo
agudo. De inmediato las enfermeras entraron al área de cuneros. Su sorpresa fue
grande cuando observaron otro macabro y sobrenatural espectáculo. Los niños que
lloraban comenzaron a disminuir su tamaño, las enfermeras tomaron a uno de
ellos para revisar qué es lo que sucedía. Pero el pequeño solo sudaba
profusamente, vomitaba y orinaba de manera descontrolada como los demás
mientras convulsionaba. De pronto la enfermera sintió como el pequeño que
sostenía en sus manos se asemejaba a una bolsa llena de agua. Había muerto,
pero sus restos no era más que piel, como si los huesos y otros órganos se
hubieran vuelto líquido. Las enfermeras, al ver aquello, gritaron despavoridas
y alertaron al personal del hospital para que acudieran los pediatras lo más
pronto posible. Al darse cuenta, los familiares entraron al área de cuneros y
emitieron gritos y lamentos ensordecedores.
Burgos: No puedo creerlo... ¿qué?... ¿A qué hospital se refiere?... Muy
bien mandaré unidades hacia allá. (¿Qué demonios está sucediendo en esta
ciudad?... puede ser que... ¡Esto lo tiene que saber Loyola! será mejor
hablarle de inmediato). ¡Vamos!... ¡contesta!... ¡contesta!... ¿Loyola? Soy
Burgos, creo que algo está pasando en el hospital de la Loma, al parecer una
revuelta de familiares han tomado el hospital, reportaron incendios y también
que han secuestrado al personal... ¡Quiero que vayas inmediatamente con el
equipo especial de rescate! Averigua que está sucediendo.
Pero en ese mismo
momento, en otro punto de la ciudad, un gran y lujoso hotel sería la sede de
otra serie de desgracias para cumplir el capricho de un pobre tonto.
El edificio era muy
grande, albergaba solo a las personas de clase alta de la ciudad y a los
extranjeros capaces de pagar por los lujos del lugar.
Etefis se encontraba en lo más alto del hotel, posado sobre una de las
orillas del edificio, miraba hacia abajo en dirección de la entrada,
contemplando el entrar y salir de las personas. Mientras Zargot estaba en el
sótano, mirando hacia el techo, como si pudiera ver a través de la gruesa losa
de cemento que soportaba el edificio para empatar la mirada con la otra
marioneta. Lo que en realidad estaban haciendo ambas marionetas, era delimitar un
volumen de aprisionamiento. Ese espacio sellaba a todas las almas que
contuviera, como una especie de trampa para espíritus recién eyectados del
cuerpo. Ahora solo hacía falta que salieran de él.
De un momento a otro,
algo explotó. Se produjo un ruido inmenso que hizo temblar hasta los cimientos
del hotel. Los accesos al edificio se colapsaron y una agresiva llama surgió
desde el sótano. Nadie podía entrar o salir del lugar. Las llamas eran intensas
y las explosiones continuaban sucediendo de un momento a otro. Todos los
huéspedes comenzaron a gritar y a chocar unos contra otros, el fuego avanzaba
muy rápido e hizo correr a todos escaleras arriba. Nadie tenía idea de lo que
estaba pasando, pero intentaban ponerse a salvo. La gente que se encontraba
afuera del hotel se aglomeró a su alrededor; estaban impresionados por lo
salvaje de las llamas que se asomaban por las ventanas, entonces se dieron
cuenta que aquel fuego consumía al hotel desde abajo, las flamas subían más y
más rápido, como si trataran de acorralar a la gente en lo más alto del
edificio. Las sirenas de las ambulancias y de las patrullas se hicieron
escuchar por toda la ciudad llegando al punto cero lo más rápido que pudieron.
La gente atrapada en lo más alto del edificio estaba muy asustada, entre gritos
y llantos clamaban por ayuda. De pronto todos se callaron en seco, pues notaron
una gran sacudida que les hizo pensar que lo peor estaba por ocurrir. Las
explosiones de las calderas del sótano habían fracturado los pilares de la base
del hotel, luego entonces el edificio comenzó a desplomarse sobre sus
cimientos. Toda la estructura cayó sobre las pobres víctimas que se encontraban
atrapadas en el interior del caos. Nadie podía creer lo que sucedía. Las
personas que estaban cerca de aquel siniestro intentaron alejarse velozmente;
mientras trataban de apartar la vista de aquella infernal imagen, que seducía
con el horror, de un edificio colapsándose al mismo tiempo que las llamas
devoraban a los huéspedes.
Los valientes
bomberos intentaron quitar el escombro una vez que el edificio cayó por
completo, pero increíblemente las llamas surgieron de cada orificio que había
entre las piedras; era como si algo alimentara aquellas salvajes flamas.
Tardaron mucho en extinguir el fuego, pero aún se sentía el calor que
desprendía el lugar. Cuando percibieron el olor a carne quemada, uno de ellos
se persignó en señal de respeto a las víctimas, mientras a otro le rodaron las
lágrimas por el rostro. Comenzaron una operación de rescate, necesitaron
guantes especiales para poder tocar las piedras calientes; cuando por fin
encontraron a alguien, y entonces se dieron cuenta de que no habría la
posibilidad de hallar a ningún superviviente, pues lo que encontraron no era sino
un cadáver totalmente calcinado, en el que solo quedaban pocos restos de carne
la cual estaba carbonizada, lo demás era un esqueleto totalmente limpio, en los
pies solo había plástico derretido el cual estaba muy adherido a ellos.
Zarofis y Cavalier se
encontraban en el centro acuático de la ciudad. Un día muy concurrido,
curiosamente. Después de que fueron dejados ahí por Amilkar, comenzaron a
moverse en busca del centro de filtrado y purificación de agua. Aquel
lugar se jactaba de ser una instalación cuyas aguas eran reutilizadas gracias a
un proceso de purificación de agua, lo que les permitía reutilízala varias
veces. Como ahí se concentraba toda el agua del parque, era un buen lugar para
poder realizar lo que tenían en mente.
Niños nadando, gente
disfrutando de un buen rato en familia. Nadie esperaba ser víctima de una
situación tan desagradable.
Oliver: Oye Bruno ¿ves a esa chica de ahí?
Bruno: Sí ¿Qué con ella?
Oliver: Quiero invitarle a salir el próximo fin de semana. Se llama
Daniela y hace unas semanas que he notado que va al gimnasio que está en la
plaza comercial de Shuon. Creo que me gustaría mucho conocerla.
Bruno: ¿Y qué te impide invitarla a salir?
Oliver: Creo que me siento poca cosa para ella.
Bruno: No seas estúpido, es más ¡sal del agua y vamos por ella!
Oliver: Pero ¿qué dices? ¿Cómo crees?
Bruno: O sales del agua o te saco a la fuerza.
Oliver: Esta bien, tú ganas. No quiero que comiences a comportarte como
un psicópata otra vez y hagas otra de tus escenas tontas.
Bruno: ¿A dónde se fue?
Oliver: No lo sé... mira creo que se lazará desde aquel trampolín. No
sabía que hiciera clavados, y menos a esa altura. ¡Asombroso!
Bruno: Si no quieres sentirte poca cosa, tendrás que hacer un clavado
desde la misma altura. Espera a que salga del agua de nuevo, irás hacia ella y
le dirás que mire tu salto, eso funcionará. Me deberás una cerveza después de
esto.
En un segundo la
situación cambió.
"Y la luz dejó de proyectarse al exterior, la faz de los
sacrificados se deformó cual cera derretida. El desgarro de la manifestación
reflejada interrumpió los lazos de la cordura y de la locura, aprisionando a la
primera y obligándole a presenciar como su mundo es pisoteado por su enferma
contraparte. Sean denegridas las ventanas del alma para entregar toda tu
percepción al dolor y al sufrimiento de tan cruel angustia; exhumando las
peores pesadillas que hoy se hacen realidad. Prisionero de las circunstancias,
cubierto con el velo de un verdugo oscuro, azotado por este sin ninguna piedad.
En este cielo ninguna estrella brilla más que las otras, porque todas ellas se
han apagado para siempre. Poco a poco se desmorona el que poseía el poder, se
ha hincado frente a un dios apócrifo, el cual se suma a su tormento. Aunque
suplique por la libertad, no me puede ser devuelta pues he renunciado a ella
creyendo. Y entonces, todos los miedos son reales, todos los terrores se han
cumplido, porque uno de los mayores insultos he proclamado con el cuerpo, con
el pensamiento, con cada palabra que pronuncias los corroídos labios. Una
música funesta es la marcha de mi penosa y negra peregrinación. He merecido la
desgracia, y solo así el universo me ha mantenido satisfecho".
Las personas que se
encontraban en el agua comenzaron a gritar, los gritos eran al principio algo
inhibidos ya que no querían llamar la atención de los demás, pero después se
volvieron más estruendosos, reflejaban el agudo dolor que sentían los
condenados. Los que se encontraban fuera del agua solo presenciaron cómo los
infortunados comenzaban a intentar salir de las albercas lo más rápido que sus
movimientos les permitían. Los ojos de esa gente sangraban, la piel emitía
vapores, como si estuvieran quemándose de alguna manera, los cabellos caían a
mechones. Los que se encontraban en las profundidades de la piscina no pudieron
salir vivos. Solo se podía ver como esos cuerpos se consumían poco a poco. Los
salvavidas no se creían lo que veían suceder. Uno de ellos entró a rescatar a
alguien que pedía auxilio, al entrar pudo sentir inmediatamente como sus ojos
se cocían, su piel se quemaba, él pensó que su vida había terminado en ese
instante. La piel de las víctimas se corroía, el dolor era insoportable.
La gente comenzó a
salir de las instalaciones, muchos estaban furiosos, otros horrorizados, la
pena y desesperación, así como la confusión invadía a cada una de las familias
presentes. Muchos entraron a la dirección del lugar exigiendo una explicación.
Los expertos del sitio investigaron inmediatamente el agua de las albercas,
concluyeron que aquello no era agua.
En ese preciso
instante las demás llamadas comenzaron a llegar a la jefatura de policía, el
sistema telefónico estaba saturado. Nadie entendía la situación. Burgos estaba
atónito, al mismo tiempo que se mostraba algo escéptico ante lo que sus oídos
escuchaban; y por un segundo pensó que quizá, tan solo quizá, Loyola podría
tener razón. Pero su postura era mantenerse cuerdo ante tal desastre, no podía
sucumbir ante las tonterías de su colega. Así que dividió a toda su gente para
investigar los tres lugares. Después de dar algunas órdenes, se sentó a meditar
un poco la situación. Hace unos meses había ocurrido desastres a una escala
menor, pero igual de misteriosos que los sucesos actuales. Era como si alguien
le tuviera muy mala fe, o eso era lo que él pensaba. Tan solo hacía un año que él
había tomado el cargo de jefe de la policía, pues creía poder ponerle fin a
todo lo que estaba aconteciéndose en la ciudad; pero ninguno de sus mejores
detectives podía resolver alguno de los casos que habían investigado. Nada
tenía sentido, estaba totalmente derrotado.
Después de semejantes
sucesos, los miembros DyM's que se encontraban en la ciudad, sintieron como la
piel se les erizaba, no había habido ni un momento para que ellos pudieran
reaccionar, las cosas sucedieron demasiado rápido. Aun cuando los más hábiles y
experimentados entraron en trance, ninguno pudo ver el rostro del destructor o
destructores implicados. Luego entonces se dieron cuenta de que estaban
sumamente en desventaja.
Srita. Otlacotzi: ¡No puede ser! tan sólo pasó un momento de la reunión
que tuvimos, y henos aquí de nuevo.
Ernestina: No cabe duda de que tomaron vidas. ¡Esos desgraciados están
de regreso!
Idalia: En la región de Asia oriental no se registró ningún evento en
estas últimas 48 horas, así que convoqué a los miembros más fuertes, no tardarán
en llegar.
Ernestina: Yo he hecho lo mismo, no hay más tiempo. Tan solo imagínense,
esas cosas aún no han despertado en su totalidad y han sido capaces de detonar
tal cantidad de energía.
Renato: Yo hace solo unas horas que he llegado, y ya acabo de darme
cuenta del nivel que tiene ese manipulador. Pero ¿Están seguros que se trata de
uno de los cinco oscuros?
Srita Otlacotzi: ¡Renato no seas tonto! ninguno de los manipuladores
actuales tiene tal capacidad de actuación. Los convictos de clase A pueden
ocasionar algo similar, pero no a la velocidad con la que esto sucedió... está
totalmente fuera de su capacidad, incluso si hubieran sido varios de ellos,
creo que nos hubiésemos percatado por las mínimas diferencias en su fuerza.
Debemos admitir que nos han ganado esta vez.
La nueva reunión se
interrumpió de manera abrupta cuando alguien más entró a la sala. Era Mariska,
una de los dorlastros y al parecer, venía un poco deseosa de dar una gran
noticia.
Mariska: Señores, les ruego me disculpen, pero hay algo que no había
compartido con ustedes porque quería que lo vieran con sus propios ojos. Hay
algunas personas que vienen de la región de Oceanía y están dispuestas a
ayudarnos.
Renato: Pero quién se atrevería a enfrentar esa cosa, seguro que se
trata de todo un ejército.
Mariska: No, solo son dos personas.
...
Sin embargo, en otro
lugar del mundo, había alguien que estaba siendo atormentada por energías
desconocidas que llegaban a su mente, como si estuvieran tratando de pedir su
ayuda. Altagracia yacía en su cama, últimamente había presentado sensaciones
vertiginosas que le hacían perder la estabilidad. Cuando por fin lograba
dormir, sus sueños se veían invadidos de sucesos terribles e inquietantes. No
pudo contenerse más así que decidió llamar a su prima.
Ana: Altagracia ¿Qué sucede? ¡Suenas muy mal! ¿Estás enferma?
Altagracia: No, o la verdad no lo sé. Es que no he podido descansar muy
bien últimamente, los médicos me revisan, pero no tienen un diagnóstico
certero. ¡No aguanto más! creo que hay algo que debo contarte.
Ana: ¡Adelante dime qué es!
Altagracia, con una
voz subyugada por el llanto y la ansiedad dijo:
Altagracia: He tenido muchas visiones, hay creaturas y cosas horribles
que no entiendo por qué las puedo ver. Hay gente muriendo y algunos otros que
son torturados; puedo ver todo eso mientras duermo o también en pequeños
momentos en que mi mente parece divagar. En muchas ocasiones puedo ver la casa
de tu amigo Amilkar, yo sé lo que sientes por él, pero no siento que sea
alguien que debas tener a tu lado.
Ana: Espera un segundo ¿Por qué dices eso?
Altagracia: Le he visto siempre sonreír de una manera muy inquietante.
No siento que sea amigable... y esa casa... ¡esa casa!
Ana: ¿Qué sucede con la casa?
Altagracia: Hay algo horrible viviendo en ella, tienen que salir de ahí
inmediatamente. Creo que te veré muy pronto Ana, no sé porque, pero siento una
gran necesidad de estar en tu ciudad nuevamente. Es como un deseo muy intenso,
yo creo que esa podría ser la única forma de cesar todas estas tonterías.
Tan luego Altagracia
colgó el teléfono, su madre entró a su habitación acompañada de una
persona.
Olga: Ella es mi hija...
¡Altagracia este hombre ha venido a ayudarnos!
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