SUEÑOS CORROMPIDOS
Amilkar no sabía todo
lo que había sucedido en la ciudad, ignoraba lo que las marionetas habían hecho
y esto era por que Ofuku le había mostrado que era estrictamente necesario que
él no interviniera en el proceso, de lo contrario el secreto precioso sería
velado para protegerlo de la vista prohibitiva la cual podría irrumpir en los
resultados.
Toda la energía
capturada por las marionetas era la suficiente para crear una abominación, la
alienación causada, todo el sufrimiento conseguido, era suficiente ahora para
transformar lo que Minerva sentía.
Violación al derecho,
aprisionamiento y ultraje a la proyección. Los ingredientes necesarios para
complacer a su amo.
Una vez que
estuvieron reunidas las marionetas, Amilkar le exigió a Zarofis que le dijera
lo que iba a suceder. A lo cual solo le respondió:
Zarofis: ¡Oh gran maestro! vuestros humildes siervos solo han conseguido
lo que os es imposible para los mortales. El corazón que habéis deseado ahora
es vuestro. Volcamos el gran misterio a vuestro favor, toda la fuerza es
compensada con las ofrendas que entregasteis hoy.
Amilkar: ¿De qué hablas? Yo no he hecho nada aún.
Zarofis: Una orden os fue dada por mi señor, y nuestra acción es la
vuestra.
Amilkar no comprendió
lo que la marioneta Zarofis le había intentado decir, pero supuso que no era
muy importante. Al poco rato una inquietante idea le vino a la mente, pero en
ese instante su pensamiento fue interrumpido por la oportuna intervención de
Zarofis.
Zarofis: Mi señor, sé lo que estáis pensando. Pero es necesario que
no volváis a ese lugar, no por ahora. Le ruego que esperéis a que haya
despertado.
Amilkar: ...
Amilkar estaba
pensando en volver a la caverna donde encontró a las marionetas, el suponía que
si objetos como estos, que habían resultado serle de mucha utilidad se
encontraban allí, quizá podría hallar alguna otra cosa que pudiera hacerle un
favor mayor.
Amilkar: ¿A qué te refieres con haber despertado?
Zarofis: Vuestra fuerza es la nuestra, tan solo necesitamos que su
esencia se impregne en su señoría, pues para nosotros ese es el despertar de
vuestro ser verdadero.
Cuando Amilkar se
volvió hacia la marioneta para pedir más explicación sobre lo dicho, pero esta
se había desvanecido en la oscuridad. Aquellos muñecos no permitirían que otras
fuerzas poseyeran a quien les llevaría a su regreso absoluto. Eran casi las
doce de la noche, y Amilkar tendría que volver a la tediosa rutina de cada
semana. Lo único que le motivaba a seguirla era el pensar en que, quizá, por
fin el corazón de Minerva sería completamente suyo. Las marionetas tenían que
cumplir su palabra, eso era algo que Amilkar tenía por seguro. La noche cobijó
nuevamente la ciudad, ahora todo enmudecía, como si el luto se hubiese
extendido a los cuatro vientos, ni siquiera los grillos de cada noche hicieron
ruido alguno.
A la mañana
siguiente, las noticias pasaban de boca en boca, de periódico en periódico y de
noticiero en noticiero. Los medios se referían a todos los hechos ocurridos el
día anterior como “la gran desgracia". Nadie podía creer lo que había
sucedido, todos clamaban por justicia, pero nadie sabía realmente a quién
responsabilizar. Todo este ajetreo permaneció ajeno a Amilkar, quien se hallaba
de camino a la escuela. No había cabida para otro pensamiento en su cabeza que
no fuera hablar con Minerva. Ana vio a Amilkar a lo lejos, instintivamente
intentó correr hacia él, pero cuando se disponía a hacerlo recordó lo que había
hablado con Altagracia por teléfono. Así que decidió tomar algo de distancia
para poder observar a su amigo desde lejos. Durante el camino a la escuela notó
que había un cierto gesto de satisfacción en el rostro del chico, como si
estuviera satisfecho de algo, incluso el caminar tan seguro que mostraba le
hacía distinción por sobre otras ocasiones.
Todo mundo estaba
dentro del aula, Ana entró unos minutos después que Amilkar, y le saludó como
siempre. Amilkar sonrió y le devolvió el saludo. En realidad, estaba muy
cambiado, Ana sentía que hablaba con una persona diferente. Afortunadamente
para ella, Minerva se hizo presente en el salón captando la total atención de
Amilkar y de todos los demás. Pero incluso ella, también parecía una persona
distinta. Aquel rostro radiante y el semblante de prepotencia que le
caracterizaban se habían esfumado dejando en su lugar a una chica pálida y con
ciertas marcas de cansancio en el rostro. Pero una vez que la mirada de Minerva
se posó en los ojos del impaciente joven que esperaba ansioso de poseer el
calor de su corazón, sintió un impulso muy grande por hablar con él. De por sí, aquel joven le gustaba desde hacía mucho tiempo, pero Minerva
cuidaba mucho su reputación como mujer imposible para cualquier hombre. Le
gustaba causar esa sensación de sufrimiento en aquellos que se interesaban por
ella. Pero en ese momento, ella había perdido todo interés por seguir
manteniendo aquella imagen de empoderamiento. De todas maneras, su reputación
había sido cruelmente pisoteada y en lugar de admiración, todos comenzaban a
sentir morbo. Pero el jovenzuelo, presuntamente enamorado, solo podía pensar en
que por fin había ganado la atención de la chica. Ana desapareció de la vista
de Amilkar, y Minerva comenzó a conversar con él.
El día pasó tan
rápido, Ana se sentía desplazada, pero aceptaba el hecho de que su amigo por
fin obtuviera lo que siempre deseó, a pesar de que no estuviera de acuerdo con la
reciente relación. Cuando las clases estuvieron a punto de finalizar, Minerva
fue llamada por la señorita Pérez para resolver un problema en el pizarrón. La
chica no tenía idea de cómo abordar aquello, así que se detuvo unos instantes a
tratar de entender el ejercicio, avanzó solo unos pasos hasta de que su mirada
se volvió hacia el techo mientras su cabeza se mantenía apuntada al frente, su
cuerpo se desplomó y cayó sobre una de las compañeras que se encontraba a un
lado de su camino. Todos se quedaron perplejos; sin embargo, la señorita Pérez
avanzó deprisa hacia ella para auxiliarla, así también, Amilkar intentó hacer
que respondiera. Al no tener ninguna respuesta, cargó a Minerva entre sus
brazos y salió del salón, la señorita Pérez salió tras de ellos gritando por
ayuda.
Minerva fue llevada
inmediatamente a la enfermería para que fuera revisada por la enfermera y el
médico de la escuela. Afortunadamente ella despertó en la enfermería al poco
tiempo de haber llegado. Fue un alivio para todos ver que finalmente había
respondido. Después de que el médico le hiciera algunas preguntas, mandó a
llamar a los padres de Minerva y solicitó una serie de exámenes que debían
practicársele. No obstante, Amilkar no quería quedarse sin saber realmente que
es lo que estaba sucediendo con la chica que amaba, por lo que subió
rápidamente a la azotea de la escuela y llamó a Zarofis. En el momento en que él
externó el nombre de aquella marioneta, una voz comenzó a escucharse. Parecía
que alguien venía tras de él. En unos segundos vio que se trataba de otra
estudiante, estuvo a punto de correrla a gritos del lugar, pero notó algo
extraño en aquella voz.
Vianey: Maestro nuestro, humildemente acudo a tu llamado. Nuestro brazo
derecho que es Zarofis no puede acudir en este instante, ofrezco una enorme
disculpa por su ausencia, pero yo atenderé su orden en su lugar.
La chica que le había
estado siguiendo parecía estar hipnotizada, su mirada permanecía fija, no
parpadeaba, y sus movimientos eran algo toscos. Su voz no parecía corresponder
a la de una mujer, era más bien algo grave y masculina. Por lo que el chico
preguntó:
Amilkar: ¿Quién eres tú?
Vianey: Soy Cavalier, su humilde servidor.
Amilkar: Puedes... ¿Puedes usar los cuerpos de las personas?
Vianey: Es usted en realidad quien realmente puede hacerlo.
Amilkar se sorprendió por aquello, pero su sorpresa no evitó que
olvidara el propósito de su invocación.
Amilkar: ¿Quiero saber qué es lo que le sucede a Minerva? ¿Por qué se ha
desmayado hace unos momentos?
Vianey: La mujer por la que usted pregunta ha sido invadida, su cuerpo ahora
alberga una nueva vida. Una creatura bastarda crece en su vientre, y ese
crecimiento absorbe su vida mientras que...
Aquella información
hizo que Amilkar no quisiera saber más nada del asunto. Se sintió traicionado,
su felicidad, la cual había solo durado algunos instantes, se había desvanecido
para siempre. En cambio, un odio y una ira intensa comenzaron a ocupar sus
pensamientos. Mientras la rabia le enloquecía, soltó un grito que asustó a las
aves que se encontraban cerca de allí. Entonces le dijo a la marioneta que no
quería volver a ver a Minerva. Cavalier sabía lo que Amilkar estaba pidiendo,
pero para asegurarse de que Amilkar entendía lo que decía le contestó:
Vianey: Nunca nadie volverá a ver su cuerpo de pie, ni sabrá nada de
ella, ni tampoco el bastardo que le parasita verá la luz.
Amilkar, cegado por
su ira le gritó que quería que sufriera, que sufriera por lo que ella había
ocasionado dentro de él.
Al tratarse de una
persona que había sido importante para su amo, todas las marionetas tomaron
parte en la petición. Además de que eso, era justamente lo que habían
estado esperando desde un principio.
Minerva se encontraba
sola en la sala de enfermería mientras esperaba a que sus padres llegaran por
ella. Ella estaba absorta en sus pensamientos mientras trataba de saber qué le
estaba sucediendo. Pero algo hizo que devolviera su atención a su alrededor.
Escuchó como si una serie de instrumentos de metal cayeran al piso
repentinamente. El sobresalto que aquello le provocó le mantuvo a la
expectativa. Ella salió de la cama y llamó a la enfermera, pero no obtuvo
respuesta por más que lo intentó, estaba completamente sola. Se acercó al lugar
de donde parecía haber provenido el sonido, y efectivamente, había instrumentos
de disección regados por el piso. Cuando intentó volverse hacia la salida, un
intenso dolor en el pie le derrumbó inmediatamente.
Al mirar su tobillo,
se horrorizó cuando vio que una horrenda figurilla estaba a su lado. Ofuku, la
marioneta que le había causado el daño, tenía sangre fresca en la boca, parecía
como si le hubiera dado un gran mordisco, la chica lo confirmó inmediatamente
al ver su enorme herida. Ofuku abrió la boca, para propinarle otro mordisco,
Minerva intentó patearla, pero Ofuku desapareció. La joven se arrastró en
dirección a la salida, intentó ponerse de pie y salir lo más rápido posible.
Gritó por ayuda, pero no parecía ser escuchada por nadie.
Algo se acercó
rápidamente a Minerva, como si de un pequeño animal se tratase. Etefis, otra de
las marionetas le atacó. De las manos de la marioneta parecían brotar dos
filosas navajas, y los cortes que le infringieron a su víctima eran dolorosos y
profundos.
Zargot y Zediel
inmovilizaron a la chica de sus extremidades mediante una especie de soga que
solo el diablo sabría cómo habían llegado ahí. Ni siquiera se podía ver que era
lo que jalaba la soga con tal fuerza para poder inmovilizar a Minerva. Pues las
marionetas solo extendían las manos, pero no tocaban tal artefacto, como si con
ello pudieran mover las cosas a su antojo desde distancias considerables.
Mientras tanto,
Astalot y Cavalier dibujaron líneas en el cuerpo de la joven, esas líneas
partían por la mitad el cuerpo de Minerva a manera de un plano coronal. Entonces
Etefis cortó todo ese contorno trazado con el filo de sus navajas, procurando
infringir el mayor dolor posible.
El grito de la pobre
mujer era desgarrador, sus ojos saltaban de sus cuencas por la impresión de ver
tal infernal espectáculo. Mientras que el dolor le hacía ansiar la mismísima
muerte, pero lo peor estaba por ocurrir. Cuando Etefis terminó de cortar el
contorno trazado por las demás marionetas, la piel de minerva comenzó a
levantarse, se podía escuchar el sonido de la piel siendo despegada del resto
del cuerpo. Estaba siendo desollada poco a poco, en cuento el primer centímetro
de piel comenzó a despegarse, los gritos y aullidos de dolor se intensificaron.
Aquello no era más que música para los oídos de las pequeñas bestias.
Minerva: ¿POR QUÉ ME HACEN ESTO?
Nadie respondía
ninguna de las preguntas que hacía Minerva, ni tampoco se interesaban en
tenerle piedad. Zarofis se aproximaban poco a poco hacia la chica mientras la
piel se desprendía completamente del cuerpo. El nuevo aspecto de la joven era
espantoso. Todo a su alrededor estaba completamente oscuro, era como si Minerva
no estuviera más en el mundo real, la espesa bruma y la oscuridad sepulcral
denotaban que se encontraba en un sitio abismal donde nadie más podría auxiliarle.
Ivan, tenía una leve
sospecha de lo que podría estar sucediendo. Cuando se enteró de lo que había
ocurrido con Minerva durante la clase una idea se le vino a la mente. Él se
dirigió a la sala de enfermería para tratar de enterarse del estado de la chica
y de esa manera confirmar todas sus sospechas. Al estar en el pasillo de la
enfermería, Ivan notó que un escalofrío sin igual recorrió su cuerpo, algo
jamás experimentado por él. Al mirar la longitud del pasillo, pudo notar como
si hubiera una silueta difuminada frente a la enfermería. No había nadie más,
el silencio del pasillo y aquella silueta provocaban una sensación de querer
huir de ahí lo más rápido posible.
En ese momento casi
pierde la conciencia cuando alguien le habló por la espalda. Pero antes de que
pudiera voltear y ver quién estaba detrás de él, cayó desmayado al suelo.
Mientras tanto, el
cuerpo de Minerva había sido devorado por las marionetas, todo su cuerpo fue
desgarrado, todo excepto su útero, el cual conservaron para un propósito
especial.
Dos mujeres habían
disipado la niebla rápidamente; sin embargo, ya era muy tarde, Minerva había
sido brutalmente mutilada. Las dos jóvenes que habían sido enviadas por el
consejo DyM tenían la información suficiente para poder saber que solo les
quedaba poco tiempo. Una de ellas volvió su mirada al joven que estaba
desmayado y dijo sentir algo en él. La otra joven dijo que él estaba conectado
de cierta forma con el poder del enemigo, no como un mero participante de
aquella masacre, sino más bien como un espectador del tenebroso espectáculo. Y
esto era porque todos los que están cerca de un invocador están obligados a
conocer el poder los oscuros.
Ivan despertó en el
suelo del campo de futbol, había unos cuantos compañeros que le rodeaban y
también estaba el profesor de educación física. Él estaba totalmente desconcertado,
pues no recordaba cómo había llegado ahí. Recordaba que estaba de camino a la
enfermería, pero no se acordaba de nada más. Mientras el profesor le explicaba
que había recibido un balonazo en la cabeza, Ivan solo estaba desorientado por
no poder cuadrar todo lo que le decían. Preocupado por aquella reacción, debida
probablemente al golpe con el balón, el profesor Irving llevó a Ivan a que lo
revisara la enfermera. Cuando llegaron a la enfermería, se dieron cuenta de que
algo serio había pasado. Muchos profesores estaban reunidos, el director lucía
muy preocupado y nervioso.
Sr. Olivares: ¡Irving! ¡qué bueno que has llegado!
Sr. Irving: ¿Pero por qué están todos aquí? nadie me avisó que habría
una reunión. Si no es por que traigo a este chico a revisión, no me
entero.
Srita Nava: Irving, Ah ocurrido una tragedia. ¡Una chica ha desaparecido!
...
En cuanto Ivan escuchó
aquello, no pudo evitar pensar que se trataba de Minerva. Entonces recordó la
extraña bruma que había presenciado unas horas antes. Prefirió no decir nada a
nadie, pues temía que lo involucraran de alguna manera en el caso de la
desaparición.
En otro lugar, una
reunión de emergencia había sido convocada nuevamente en el edificio Vedler, aquellas
mujeres que habían estado en el pasillo de la enfermería sabían lo que estaba a
punto de sucederse. Pero la desaprobación de algunos de los miembros del
consejo se estaba manifestando, eso era porque…
Renato: ¿Acaso les parece bien que estas dos desconocidas se hagan cargo
de esta situación?
Mariska: ¡Mira Renato! estas dos desconocidas, como las llamas, han sido
capaces de detectar la actividad de los oscuros a una distancia considerable.
Así que no me vengas con tus escenas de celos.
Idalia: ¿Quieren dejar de discutir tanto? Creo que por lo menos debemos
escuchar lo que tienen que decir. Muy bien, jovencitas disculpen a mis
compañeros. Díganos Estela y Lorena ¿Han podido averiguar algo acerca de la
fuente tan intensa que percibimos?
Estela: Efectivamente, se trata de un retorno. No sabemos aún cuál de
los cinco está tratando de regresar, pero su poder es suficiente como para
darnos una buena batalla. El caso está relacionado con lo ocurrido en el
"Hospital del Horror". Así que ese hecho solo nos puede llevar a...
Srita. Otlacotzi: ¡El marionetista!
Renato: ¿Qué? ¡Pero, si la figurilla esa fue destruida!
Mariska: ¡Te equivocas Renato! el informe de Helena decía que se
deshicieron de la marioneta; jamás menciona que fue destruida. Poco tiempo
después de los sucesos informados sobre el hospital para enfermos mentales, el
equipo de investigación de Charlotte descubrió que la marioneta fue arrojada al
océano. Se hicieron búsquedas exhaustivas para poder hallarla, pero nunca fue
encontrada. Además de que el viejo edificio fue utilizado como un contenedor.
Las víctimas del lugar se fueron junto con aquel muñeco.
Renato: ¿Y cuál de todas las marionetas estaba siendo usada en ese
momento?
Mariska: No, nadie se enteró de que aspecto tenía. La persona responsable
de lanzar la marioneta al mar murió antes de poder relatar todo lo
sucedido.
Renato: ...
Mariska: desde ese momento nadie creyó que fuera que fuera uno de los
cinco, pues se referían al instrumento como una figurilla. Así que la mayoría
pensó que podía tratarse de amuleto o algo por el estilo.
Después de eso algunas de las sospechas crecieron cuando ocurrió
el incidente de "hill house", después de que encontraron uno de los
cuadros.
Idalia: ¿Los cuadros? ... ¡El pintor!
Mariska: Exacto, debido a ello deducimos que no solo era uno de ellos.
Algunos informes muestran que los otros están en las mismas condiciones. Las
actividades se han hecho sentir desde hace ya veinte años.
Renato: ¡Eso ya lo sé! yo mismo encabece una expedición hacia Egipto por
lo que ocurrió con la desaparición de la diosa sangrienta.
Mariska: Pero hay algo que no sabes... Estas dos chicas reportaron todos
los sucesos antes que nadie. Incluso reportaron el caso que estaba ocurriendo
aquí y que, además te recuerdo, fue desestimado por ti.
Renato era uno de los
encargados de revisar muchos de los avistamientos aberrantes sucedidos en todo
el mundo. Pero tenía un ego muy alto y solía desestimar el caso por personas
cuya edad fuera menos de 30. Era sabido por todos que cuando los DyMs alcanzan
esa edad, muchas de las habilidades que poseen eran afinadas y por lo tanto sus
percepciones serían mucho más acertadas. Sin embargo, existían genios que
podían sobrepasar las habilidades de un DyM maduro mucho antes de llegar a los
30 años, pero esos eran casos muy excepcionales, tendiendo a ser casi
imposibles. Y eso era precisamente lo que Mariska estaba tratando de decir
en la asamblea.
Mariska: No fue sino hasta que, en una segunda revisión cuando aquellas
fuerzas fueron más evidentes, que fue posible que nos diéramos cuenta de que
algo grave estaba pasando.
Renato: ¡Así que ahora es culpa mía!
Srita. Otlacotzi: ¡Nadie ha dicho eso Renato! pero creo que es mejor que
lo dejen hasta aquí. No vale de nada andar buscando culpables cuando lo que se
necesita ahora son soluciones.
Mariska: ¡Esperen! hay una última cosa que quiero que sepan todos. La
razón por la que se han mantenido muy bajos de perfil estas bestias, es porque
hasta estas alturas todos podíamos enfrentarlos sin ningún problema, sin embargo,
ahora poseen una fuerza que nos representaría un gran obstáculo, aún si
trabajásemos cinco a la vez. Están cerca del punto crítico, pero es suficiente
como para que ya nos hubieran plantado cara. Aún no están completos, pero no
quieren arriesgarse a ser cazados por personas que se encuentran arriba de su
nivel actual.
Renato: ¿Qué? ¿estás de broma? a todos nosotros nos queda muy difícil
comparar nuestras fuerzas con ellos, yo diría que ellos alcanzaron un nivel un
poco mayor al nuestro. Se necesitan de por lo menos diez personas para poder
sostener un enfrentamiento con esas cosas.
Una leve sonrisa se
dibujó en el rostro de Mariska, quien se dirigió hacia un rincón oscuro y dijo:
Mariska: Estela, Lorena ¿pueden hacernos el favor de mostrar tu
capacidad?
Renato quedó perplejo
cuando Estela y su hermana mostraron tan solo un porcentaje de su capacidad
total. Su mente no podía aceptar que dos jóvenes de apenas 35 años tuvieran un
poder tan enorme, tan bestial. Sin embargo, los amos de la oscuridad eran buenos
escondiéndose y también confundiendo hasta al más hábil de los DyMs. Las chicas
podrían ser fuertes, pero las habilidades de las cinco oscuridades eran
mayores, aún incluso estando heridos o incompletos. Pero era un alivio para
todos que hubiera alguien con tal capacidad. Por tal razón, los demás
integrantes de la asamblea no dudaron en hacerlas integrantes. No obstante, se
necesitaba de un complicado proceso de estudio para prevenir la presencia de
detractores, y más bien, para asegurarse de que eran dignas de tal confianza y
semejante cargo.