Interesados en la participación de su mente en la construcción de nuestra realidad a partir de las materias sutiles, preguntar por cada lección podría agregar un ingrediente extra a la formula de su percepción de su propio universo.
miércoles, 13 de marzo de 2019
SAL DE TU AMARGA PENA
Jeroban G.C.
Figura oscura y lúgubre que recorres las calles de la ciudad penando por la tragedia que ha sucedido delante de tus hijos, invocando con esa infinita mirada de tristeza a los demonios de la pena y la soledad, quienes a tu paso tocan aquella tenebrosa y dolida melodía que contagia a los corazones de los débiles y los fuerza a mirar hacia el suelo teniendo vergüenza de levantar la vista como si de ello dependiera la vida.
Sollozante princesa que sostienes los hilos de la vida cuestionándote el por que de su ruptura en tus propias manos.
Seca esas amargas y saladas lagrimas que solo asustan a los ángeles de tu lado.
Pero ni las más fuertes y alentadoras palabras de consuelo libertarán tu atención de aquél drama que aqueja tu espíritu. El hijo no te ha olvidado, pero tu lo olvidas al creer que no está más junto a ti.
Con esa marcha tambaleante vas camino a ningún lugar perdida en tus pensamientos, ¡cuidado! que estás a punto de perder la esperanza, no sigas más la senda de la depresión y el dolor. Convéncete que no es realmente la partida al más allá lo que te separa de tus seres queridos. Deja de apretar los dientes, mira que con cada paso estás más cerca del suelo, mira que con cada suspiro estás más cerca del oscuro abismo. ¿Con qué objeto martirizas tu mente y tu cuerpo? ¿ con qué finalidad te pierdes en esa cortina de humo que no hace más que nublar tu perfecto juicio dejándolo en manos de la irracionalidad y la desesperación, esas bestias no tienen ningún derecho sobre los sagrados dictámenes que resuelves en este mundo.
Escucha que las trompetas de la justicia siempre suenan, ellas esperan que su melodía alcance tu corazón ¿pero cómo lo harán si lo has cerrado a cal y canto?
Ahora mismo comienzo a infectarme de esa proyección de tu alma ¿qué sucede? siento que me envenena el verte. No quiero saborear más aquel trago amargo contigo, me voy. Pero... ¿qué sucede? mi sentir me obliga a quedarme contigo... quiero irme pero no quiero dejarte sola en este mundo de infinitos pesares, de melancólicas imágenes.
Puedo escuchar los tambores retumbando, como si el ejercito de la monstruosa legión viniera hacia este lugar. ¡Sí... son ellos! vamos por favor doncella, vayámonos de aquí, quita las sietes agujas de tu corazón y lánzalas hacia donde pertenecen, huyamos ahora que nos queda un destino por el cual seguir, sé que piensas que tu destino ha sido corrompido por las serpientes de la injusticia y de la ignorancia. Perdona a todos aquellos que pisotearon tu alma, por que si sigues culpándote acabarás fusionada junto con ellos en milenios de pesadillas que atormentarán tu descanso volviéndote a la locura y a la ruina de tu majestad.
¡Mira mujer! que las aves siempre vuelan al sol, que los peces siempre suben a la superficie, que los animales siempre se levantan sobre los suelos, que las nubes se volatilizan sobre los suelos, que lo sepultado en las profundidades siempre sale para contemplar el universo del cual forman parte. Mira aquellos que perdieron sin haber extraviado, cuan felices les hace encontrar lo que buscaban de una forma diferente a la que esperaban. Así tu hijo vuelve en forma celestial a tus brazos para volver a amarte a ti que eres la prodigiosa madre.
Levanta tus brazos ahora que lo sabes, no niegues más la verdad tan evidente que se alza de nuestro piso para llegar a tus sentidos.
Así es... !mira la verdad! mira que reluciente y brillante realidad se presenta contigo, sin mortificarte el que la hayas ocultado de tu vista, te perdona y te acobija sobre dulces guirnaldas. Eso es, cierra los ojos y entrégate a la solemne veracidad que niega rotundamente las heridas que causan los entes que invocaste por solo llorar. Sé nuevamente feliz y alégrate de por fin despertar de aquel infierno hijo de tu fascinancion por lo irreal y lo insolitamente atroz.
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