EL CASTILLO DE LAS ILUSIONES
JEROBAN GUERRERO
Al voltear la cabeza para mirar detrás de mi, me di cuenta que lo que estaba gritando era un pequeño y frágil árbolito de cerezo, apenas estaba creciendo y no media más de 40 cm, un inmenso escalofrío trepo desde mis piernas a mi cabeza y junto a esta sensación brotaba de mi rostro una expresión de horror. Me acerque inmediatamente al árbol cuando pude tranquilizarme, aún así el grito de dolor y rabia que provenía de eso era aterrador y solo pude titubear una pregunta: ¿Qué eres tú?, el árbol no me respondió y seguía gritando como si no pudiese oírme y estuviese ardiendo en llamas o como si hubiese perdido alguna extremidad del cuerpo en un accidente; sien embargo seguí insistiendo en preguntar y ahora con mayor seguridad y en un tono más fuerte me dirigí a eso diciendo: ¿Qué te está sucediendo? ¿Puedo ayudarte?¿Por que no me respondes?. No obtuve respuesta inmediata y sus berridos me ponían muy nervioso, pero tuve que tranquilizar mis nervios para no comenzar a enloquece en ese inmundo e infernal bosque, cuando pude lograrlo me di cuenta de que no estaba gritando solo por gritar, estaba diciendo algo así que puse mas atención y solo entendí lo siguiente: ¡Ayúdenme, me persigue!, ¡ya me vio! ¡groaaaa!. En ese momento escuche una horrible risa que parecía haber sido emitida por un loco muy eufórico. De repente escuche que algo muy pesado se dirigía rápidamente hacia mí, como si se tratara de las pisadas de un gigante. Giré mi cabeza hacia todas direcciones y no podía ver nada, hasta que justo a mi izquierda y a unos 50 metros logre ver la figura de una persona muy alta y corpulenta que sostenía una especie de garrote. Enseguida esa figura gritó diciendo: ¡Ahí estas, es hora de morir!, al escuchar eso inmediatamente corrí en dirección contraria de donde esa cosa estaba, corrí tan fuerte y sentía como mis rodillas comenzaban a dolerme pero eso no me importaba y aumentaba mi velocidad, miré hacia atrás y me percate de que no parecía correr; si no mas bien caminar hacia mí, pero era muy rápido y lograba acortar la distancia entre nosotros en cada paso que daba. Corrí en diagonales, trate de perderle y cuando parecía que lo lograba en un segundo se posicionaba detrás de mí y seguía riéndose fuertemente para lograr intimidarme; sien embargo yo sacaba fuerzas de mi interior y seguí huyendo. Finalmente llegue a un crucero que tenía tres rutas distintas y que llevaban a tres distintas construcciones según un letrero, esta señal decía algo así: derecha= torre del cielo al infierno, camino central= castillo de las tres deidades *** (no se veía lo que seguía en la descripción del camino central), izquierda= Mansión del prisionero. Cada uno de los caminos tenía una reja que permitía seguir el sendero hacia el edificio descrito, me di cuenta de que la reja de la derecha ya esta abierta pero al querer pasar por ahí se cerró inmediatamente y no pude abrirla más...-!Te atrapé!- me di vuelta, ahí estaba mi perseguidor, ya a 20 metros de distancia de mi logre identificar que era un hombre de aproximadamente 2 m de alto y llevaba puesto un yelmo de caballero que le cubría absolutamente toda la cabeza, en sus manos llevaba una maza de guerra de aproximadamente un metro de largo y que además perecía estar hecha completamente de acero sólido. No espere más y opte por forzar la reja del camino central, aunque de hecho no fue necesario por que al tocarla se abrió instantáneamente así que corrí por el sendero que seguía, voltee nuevamente hacia atrás y ese monstruo asesino ya no estaba mas. No estando seguro de que se había marchado mi perseguidor, seguí corriendo hacia adelante, muy pronto pude darme cuenta de que estaba llegando a un inmenso y monstruoso castillo, tan grande que jamás ningún hombre en la tierra a construido cosa igual, era tan alto que no podía mirarse la altura total de esa fortaleza, y tan amplia que parecía albergar a todo un país en su interior. En ese instante creí que era un lugar habitado solo por gigantes; de verdad me sentí tonto por creer en algo tan infantil como los gigantes, pero después de haber pasado muchas cosas en el bosque considere que podría ser una posibilidad.Estaba seguro de que ya no me seguía nadie, ya no sentía la presencia de ese monstruo que me correteó hasta este lugar, así que tranquilamente me dirigí a ese castillo solo para mirarlo más de cerca, en algún punto giré mi cabeza hacia la derecha y pude ver, entre un espacio que estaba desocupado por los árboles, una torre igual de titanica que el castillo, la torre parecía habitada pues habían luces que emitían resplandores por las ventanas; sin embargo era curioso que solo el resplandor era despedido solamente el las ventanas inferiores de la torre, y todas la demás que estaban en pisos superiores permanecían oscuras. Ambas construcciones captaron toda mi atención, haciéndome olvidar de todo lo demás por lo que en un segundo fui a parar en el piso,revisé con que me había tropezado y descubrí que era un catalejo antiguo, ¿una casualidad?, lo tomé y observe la torre con él, visualice algunas ventanas en busca de señales de vida, solo cuando miré la última ventana visualicé una figura humana. Se me estremeció la piel nuevamente al percatarme de que esa figura estaba dirigiendo su atención hacia mí, y luego levantó una mano agitándola como si se tratase de un saludo, a mi mente llegó el recuerdo de aquel maldito sujeto que me quería atrapar en el bosque así que baje el catalejo y corrí en dirección al castillo.
Una vez delante de la terrorífica fortaleza decidí que no iba a entrar y trataría de regresar, pero en ese momento una voz me dijo: entra, ya no puedo retenerlo más date prisa, nuevamente escuche aquella risa maldita, no tenía otra opción debía entrar.
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