
EL ORIGEN DEL ASESINO
Cuando el mundo que te rodea es tranquilo y sereno, no existe el disturbio ni el escándalo, y por tanto no existe la la locura ni la manipuladora oscuridad. Como en aquellos estanques de agua que inertes en el tiempo, no generan ni siquiera una onda. Así la mente serena no piensa siquiera en hacer daño a una mosca.
Pero el universo es un sitio dinámico llevado por las voluntades de los dioses y ello causa un movimiento constante de ideas, de pensamientos, de inspiraciones que sirven de combustible para la visualización de las intenciones dentro de un lienzo en blanco... pero el sortilegio, la magia, la maldición... comienza en el punto en que la atención se sienta sobre las ilusiones que van detrás de aquel movimiento. Si uno las mira por largo tiempo, entonces aprende a adorarlas; si uno las contempla durante una vida entonces las venera. Mirada lasciva que engaña a los soñadores, los induce a su servicio con la promesa de encantarlos para siempre en una sin fin de seductores estímulos que deleitaran de pasión la vida de sus fieles seguidores; más falso es en verdad aquel corrupto compromiso que no es sino un contrato firmado con sangre en el que se ha vendido completamente la voluntad sin recibir más que lo que tontamente se ha solicitado.
¿Pero como es que una voluntad cae victima de aquel indigno despojo?
Abriendo las puertas de la pequeña y oscura habitación un pordiosero desconocido entra e inflama la pasión del incauto mostrándole el sexto aroma tentándole a probar el séptimo sabor. De la vista su dueño, de la boca su señor, de su suelo su monarca y de su corazón su dios. Sostenida la atención que es guía divina y puente entre los mundos, llega la semilla que incuba como parásito dentro de la mujer que ha aceptado el pecado dentro de si misma. Siendo el hijo bastardo y vivo reflejo del inmundo padre que le ha introducido al lecho de la carne, así un una nueva vida insostenible llega muriendo a lo alto para pudrir para siempre al comandante que ordena a sus huestes a cumplir los caprichos de aquel pútrido cadáver.

Nutriendo a aquella sanguijuela con los bastos bocados sembrados en tierra santa y profanados por los hombres, esa bestia se vuelve contra el principio infinito llamado vida.
Cuando la vida es velada por la locura, pues realmente no se oculta sino que calla. Su oscura parte que no existe viene a este templo a reinar, para poder controlarlo todo y llevar su enseñanza a todos los rincones del cosmos.
Envenenada la mente de todos los mundanos, así es como lo ve el verdadero asesino, implanta la insulsa semilla en la cabeza de las victimas, y cuando esta crece primero enraíza sobre la sima del sol y abre sus pétalos cuando el incauto estremece, pero cuando el mismo desafortunado vende su voluntad, entonces el fruto madura y reclama ser devorado por el agricultor. Este, llamado por el aroma de la promesa, acude vuelto en las sabanas de la locura que ciegan su alma vuelto la bestia que lleva dentro para arrancar el fruto y devorarlo en la esperanza de saborear el dulce jugo de la muerte.
Y siendo la muerte el dios apócrifo enredado solo en las tinieblas de los que creen el él, no deja sabor alguno, entonces el asesino desespera y cree nuevamente en él siendo persuadido por los sentimientos de que su cosecha ha fallado. Sumiéndose en la culpa, vuelve al camino de la locura una y otra vez creyendo en el juramento que la muerte hizo con él.
Nunca lo conseguirá, nunca lo logrará, así acabe con la misma muerte... porque ¿cómo puedes vencer a algo que nunca existió?
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