
AÑORA EL DIABLO EL DESPRECIO DEL ÁNGEL
Jeroban Guerrero
Una noche será suficiente, bajo la luz de una luna las palabras forman el camino hacia la ilusión que me envuelve en los brazos de una encantadora doncella. En sus ojos yace el deseo que ha manado de mis actos y se ha consolidado en un solo cuerpo.
Al mismo tiempo...
Patrañas, sucio, enfermo, estás loco. Malnacido y mil veces desgraciado, has vendido tu alma a la podredumbre, a la vergüenza. Vuelve al suelo de donde provienes y no oses erguirte delante de mi otra vez. No vales mi atención, no vales mi tiempo y mucho menos mis sentimientos.
Sin embargo...
Prodigiosa majestad, dulce princesa, radiante dicha que adornas el umbral de mi alma. Vuelve tus ojos nuevamente a mi mirada y devuélveme las ganas de vivir solo para ti. Arroja de ti a los demonios que te incitan a despreciarme y deja que el reino de lo celestial te acerque a mi.
No obstante...
Puerco repugnante, mira que denigrarse al tal grado de procurar el cuerpo de otra persona, cierra la boca y húndete nuevamente hasta el final de los abismos y no vuelvas más por mi.
Y entonces...
No desprecies más el canto que sale de mi alma, no aprietes más mi corazón alegre, devoralo si quieres, pero no lo tortures más. Ven conmigo a disfrutar del los poderes de la divinidad.
Sucede que ahora...
¿Acaso intentas tomarme el pelo? un monstruo como tú no tiene ni alma ni sentimientos, no creas que soy una tonta. Si no quieres que la luz se encienda y te eche de nuevo a las flagelantes tinieblas a la fuerza.
Cómo es que...
No importa si tus palabras son de amor o de odio, no me prives de escuchar tu hermosa voz, esa mágica vibración entonada desde lo más profundo de tu ser.
Por ahora...
Ni mi silencio te mereces, bestia cruel, deja ya de mancillarme con tu falso amor, deja ya de enredarme en la falsedad de tu lengua. Aléjate de mi y vuela con tus esbirros al inicio del universo.
Finalmente...
Iré a donde me mandes, pero volveré siempre a tu lado para poner mis palabras sobre esa delicada y virginal mente. Mi marcha volveré festinante por que apura mi alma a mi cuerpo para poder tomar el tuyo y darle vida al hijo bendito y maldito al mismo tiempo.
Así parto al vació del cosmos para cumplir tu sagrado capricho y demostrar que no soy más el diablo que tu crees y que no eres más el ángel que yo creía.
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