lunes, 25 de marzo de 2019

EL MAESTRO VERDADERO

Un discípulo es cualquiera que quiera aprender, de un maestro, las enseñanzas de este, pero las ciencias son maestras absolutas que eligen a quien quieren enseñar. Mas sin embargo, no importa si se trata de ciencias de la naturaleza o ciencias de lo sobrenatural. Los secretos de los dioses no son dignos a los oídos de todos los aspirantes. Por eso era que las aves volaron, los peces nadaron y los gusanos reptaron, por eso es que las nubes flotan, el fuego incinera, y los vientos soplan. Pero el que queda asombrado con la manifestación de los principios de un dios, queda perplejo en su pensamiento e impregnado en su mente la grandeza de aquel secreto. Y el ignorante sueña con ser parte de ello, anhela dominar ese secreto, pretende seguir fielmente el camino de su mayor, y en su rostro esconde las verdaderas intenciones, y en su cuerpo encierra su verdadero propósito, y entonces asevera guardar respeto a su mentor. Pero aquel no lo acepta, por que el que sabe realmente conoce las cualidades de un verdadero y real sucesor y por eso la selección es la herramienta más natural que ocupa para saber si se verterá en aquel sujeto el logro y las proezas de su vida. Pero el sabio lo sabe, el hombre digno lo sospecha y lo presiente. Sin el real objetivo de su maestría y experticia, se ve obligado a destruir los aparentes sueños de los que dicen querer aprender de este. Es así como gracias a su portentosa habilidad logra escoger a los que son el real progreso de su ciencia.
Imagen relacionadaPero en cuanto los años han pasado, se ha reblandecido la poderosa disciplina impuesta por los ancestros fundadores de todas las ciencias, y el viento y el polvo cubrieron el arte de la dignificación. Y el corrupto impulso merecedor se abrió paso para manchar los caminos desarrollados con esfuerzo y con tiento. Ahora el que dice querer logra cuando no queriendo llega a ser lo que en verdad no quiso. Y es así como se pudre la esencia y el principio queda sumergido en las aguas turbias de los indignos y de los que no lo merecen. EL desprestigio de todas las ciencias es inminente, el caos reina por segunda vez. Pero esto solo ocurre en el mundo de los que miran al mismo tiempo que aquellos que se convirtieron en supuestos maestros, pues la verdad es que aquel conjunto de saberes permanece intacto y sigue por si solo eligiendo a los que conformaran parte de su enseñanza.
Lucha por el sueño inocente e ignorante soñador, lucha por lo que realmente quieres no por lo que crees querer. Llega a la cima y brilla con orgullo esplendor que reluzca los abismos y aclare los infiernos. Alivia las penas y escribe sobre los cielos, pues aquel que lo hace, es por que ya es maestro en la ciencia con la que se ha consortado

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