La ceremonia de una sola mente
En este momento deseo beber directamente de tus preciosas manos el cuerpo etéreo que has forjado durante tu exhaustiva experiencia, no importa cuan manchado esté, si es que lo está, pues estoy sediento del alma mas pura que existe en la improbabilidad de mi suelo. Que tu dulce sangre se derrame gota a gota suavemente sobre mi cabeza a modo de bautizo y me destierre de la ilusión impía a la que me aferro.
El mundo que esta hecho de letras reconoce la llama de la vela, pero en el reino de las tinieblas no puedo verla, vivo entre uno y otro al mismo tiempo sabiendo que en ambos existe pero aún es inalcanzable. Alimentame, te ruego, con tus ojos, desprende de ti la piel de tu cuerpo y cubreme con ella. Yo también te ofrezco mi cuerpo, aunque se que no lo necesitas porque con el no se puede sentir, ni oír, ni escuchar; De una vez por todas destroza mi carne con tus delicados dedos e incinerala en aquella fogata que posee el color de la flor de la jacaranda. Recoge por favor mis cenizas y tragalas, solo asi algo de mi podrá nutrirte e integrarse a ti para ver de cerca la flama de la vela de tu corazón.
Este ritual realizalo solamente si en verdad me amas, si quieres que vea mi mundo desde tu techo y comprenda que esa velita eres tu...
Luz de mi vida y mi único amor, haré cuanto me pidas por el bien de tu juicio y razón, clavaré mis dagas en tu frente, en tu boca y en tu brazo derecho, el dolor que sientas lo sanaré de inmediato con mis labios, pondré mis manos alrededor tuyo y te abrazaré tan fuerte para poder fracturar tus huesos, solo promete que no lloraras. Te prometo que viviremos los días en que brillen las estrellas, habitaremos la majestad del único sueño, y marcharemos a lo largo del sendero de vida donde la muerte no existirá para nosotros.
Cierra los ojos, respira profundo, comenzaré esta ceremonia litúrgica derramando tres lagrimas en tu boca, otras tres en tus ojos y una sola en tu corazón...
Cierra los ojos, respira profundo, comenzaré esta ceremonia litúrgica derramando tres lagrimas en tu boca, otras tres en tus ojos y una sola en tu corazón...
Así es como almas gemelas viven de uno y otro, ellas, aunque no pueden verse, se procuran íntimamente con el aliento de cada exhalación. Y cuando llegan a encontrarse, comienza en el universo una exquisita y extraordinaria ceremonia en la que se funden dos elementos para formar una mente nueva, que necesitaría de un tremendo poder para dividirse, y si así lo hiciere, solo provocará destrucción y una gran monstruosidad.
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