jueves, 8 de agosto de 2019

La primera vez que te vi


Resultado de imagen para rosa negra

Hoy desperté, me sentí aliviado de estar a tu lado otro día más. Desde que nos conocimos aquella tarde en un restaurante... aún recuerdo la primera vez en que me miraste, no apartabas tu vista de mi.  Yo estaba comiendo solo y en silencio, y cuando tu entraste, te me quedaste viendo hasta que sentí tu mirada y te vi. Fue entonces que rápidamente moviste tus ojos, y yo solo pensé: otro curioso más, qué diablos me estará mirando. Y fuiste tu quien timo la iniciativa, te acercaste y me hablaste, te sentaste junto a mí, y con esos hermosos ojos me encantaste el pensamiento. Te infiltraste en mi mente para no salir nunca más de ahí. Recuerdo que dijiste: Hola soy XXX y tú ¿cómo te llamas?, me sentí muy emocionado y quise contestarte, pero todos mis prejuicios tomaron la palabra, y de una manera altanera dije: Soy YYY ¿qué quieres? Cualquier otra persona, al escuchar tal contestación, se hubiera dado la vuelta enseguida y hubiera desaparecido de mi vista. Pero tú no lo hiciste, y me confesaste en ese instante, que to te gustaba, que nunca me había dado cuenta de que me habías seguido la pista durante cinco años, que no te rechazara, que por favor intentara comprenderte. Fue entonces que rompiste la ventana tan frágil que me separaba de tu aliento. Me fije en ti, exteriormente vi a una persona atractiva de lindo y precioso aspecto, y pensé: ¡Es un ángel! pero aquellos surgieron de un rincón oscuro de mi mente y me susurraron al oído: Es una criatura engreída, petulante, pretenciosa, simplona, pusilánime, etc. Y abruptamente te respondí: No puedo corresponderte ni a ti ni a nadie. Enseguida terminé mi cena y salí apresuradamente de allí, dejándote atrás, en compañía de todas tus ilusiones.
Ese mismo día, salí de noche con una amiga, y cuando caminábamos cerca de un callejón oscuro, tú me tapaste la boca y me tumbaste al suelo con gran fuerza, y por último, me besaste. En ese momento clavaste tu espada en mi oscuro corazón, destruyendo las capas de amargura que lo aprisionaban. Entonces, levanté mis manos hacia ti, y también te abracé, toque tu rostro, sentí tu cabello y caí en suave trance del que no puedo acordarme de nada más, solo la imagen en la que nos besábamos.
Han pasado ya siete meses y aún seguimos juntos, tú me amas y yo a ti. Pero al terminar este séptimo mes, ellos tomaron forma, siete horribles pesadillas emergieron de mí y juraron destruir y cumplir el propósito con el que fueron creados...

No hay comentarios:

Publicar un comentario