viernes, 16 de agosto de 2019

LA CONQUISTA

Por medio de la misma naturaleza, el universo está obligado a transformar lo que ha creado.
Así, el dios destructivo y asesino ha tomado el reino pueril por medio de lo demoníaco y los destructivo, tiñendo de sangre las calles de la perversidad y la amargura, alentando a los verdugos a su mando a castigar sin piedad a los prisioneros que lucharon para defender su insulso imperio, el cual ya ha caído, por medio de una devastadora conquista que aterra las almas confusas de los que serán arrastrados a respirar los vientos de la derrota.

Así, los malvados soldados volverán sus armas contra los demonios ¿una contradicción? aparente es, y en un mar de infinitas condicionantes, nada puede ser por ley. Pero algo es cierto, un cambio brusco desaparece una población entera, si ese no es el fin, entonces el grado de entendimiento entre los contrincantes es semejante más no igual. Pero como el ojo no ve en las sombras, ha de volcarse en la batalla el cuerpo para que la luz salga del cadáver de los caídos y pronunciarse el resultado de la conquista.

Piedra sobre piedra caerá, desmoronándose lo que fuertes pilares sostuvieron, la alguna vez gloriosa civilización más avanzada del mundo.
Y las voces guerreras quedará grabadas en la memoria de los contendientes para ser olvidada por las futuras generaciones y percibida solo a quien pueda escuchar el silencio del tiempo.

Imagen relacionadaY las fieras se encontraron frente a frente, y demostraron su fuerza, ambas lucharon con gran fuerza y vigor, el suelo retumbó de sus poderosos golpes, elevaron a los cielos los elementos de los ganadores y convocaron los nuevos vientos que reunieron del polvo nueva arena que cubriría en un manto de muerte a los yacientes fantasmas del pasado.

Después el ensordecedor rugido de la derrota, casi todo queda en ruinas, casi todo queda en desolación, casi todo cae en el olvido... pero el que vence bebé la sangre de sus adversarios, sangre preciosa y valiosa que tiñe la suya de las grandes proezas de los valientes soldados que imbuyeron su conocimiento en los hijos de sus conquistadores.Por que el ganador no es completamente vencedor y el derrotado no es completamente perdedor.

Así, evoluciona una nueva raza que nace de la unión de los contrincantes, nace nueva sangre que ha de conquistar nuevamente al mundo, e izar la bandera de su nación por los cielos para mostrar la inmortalidad de su nuevo imperio.

Pero los hijos, la nueva casta, el mejorado linaje, escucha en el silencio del tiempo las voces de sus ancestros que versionan sus viejas costumbres y su antigua cultura. Entonces desentierra los viejos templos y quita el polvo que ha velado el pasado de su estirpe para mesclar sus ideas con las viejas, de manera que existirá un equilibrio perfecto entre lo que es y lo que fue. Construye tu futuro con las herramientas de tu pasado para que ese sea tu presente.

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