jueves, 15 de agosto de 2019

La Orquesta

Estridente y diabólico canto que mancillas quietud donde me refugiaba
Ensordecedor y horroroso canto de lo que ha enmudecido a la verdad
Deja ya de triturar los ignorados entes de mi vida pasada
Que con tanto esfuerzo he intentado enterrar.

Rogando a la noche ver la luz del día, con solloza voz intento
enrudecer el camino de espantosas melodías al portal de mi alma
Rogando al demonio eche de mi a sus malditos esbirros, muero
en el cuerpo ya habiendo entregado mi alma.
Portentoso calor que jamás he experimentado
En tu dulce y glorioso aliento quisiera yo esgrimir tan solo un apéndice mio
Y volar al cielo del cual me ha alejado el sucio e impío aroma
de una muerte subrepticia engalanada con vanas promesas.

Cubrí las puertas, las persianas, cada rendija y cada agujero con
viejas telas de inepcia y arrogancia que solo permitieron el sonar
de la estrepitosa melodía que yacía oculta en mi mente protervia
apurada a atarme contra mi voluntad para torturarme con sus viles
Resultado de imagen para violinesalaridos llenos de odio, rencor, maldad e ira.


Ensordescanme los llantos de los inocentes, enceguece estos mundanos
ojos de piedra que solo lastiman mi conciencia.
Mutila mis sentidos y líbrame de este infierno musical de ardientes y profanos
deseos que solo manipulan la carne y atenazan mi vitalidad.
Rómpanse las cuerdas de inepcia y muéstrame el silencio de la paz
Suenen las trompetas de la victoria que irrumpan la tenebrosa melodía del demonio.

Solo así viviré, solo así volaré, solo así llegaré
A la majestuosa orquesta que ha tocado mi ruidoso corazón

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