Miro a mi alrededor y no sé por qué me asusto si todo está haciendo parte de mí.
Y es el miedo otra gran fuerza, una que me está obligando a morir.
El terror es el marionetista que manipula los hilos de mis instintos.
Y el que cae víctima de sus pasiones no es un animal, es una bestia.
El que no detiene el tiempo en su mente no comparte nada con Dios.
Ahoga toda tu vida por él deidad mortal.
No sé porque me asusto si mi mundo volverá a girar.
Todo nuevo será, pero los ojos que le miran son siempre los mismos.
Y la mente que le acoge nunca está quieta.
Ya rompe con los hilos y cae bajo del telón, que tu debilidad se desvanezca por tu fuerte voluntad.
J.G.C.
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