martes, 20 de agosto de 2024

  El encanto de un forastero


Siendo tú la figura de un misterioso extranjero, te aprovechaste de este ingenuo

pordiosero, y con hermosas promesas encantaste mis tierno oídos.

Más con un dulce beso diste muerte a mis más complacientes sueños

 para dar paso a oscuras y angustiadas pesadillas. Pero quién era yo sino un

incauto soñante que cede su control a la vertiginosa inconsciencia.

A merced de tu doctrina perdí la vista, y mis brazos y piernas se doblegaron para

Manifestarte eterna pleitesía. Víctima de tus parasitarias palabras, me dejé

drenar litro y litros de sanguinolentas emociones para nutrir tus ególatras ilusiones.

Pero ningún sueño es para siempre y el trance se rompe con tres chasquidos.

El primero de ellos mi autonomía; pues rompo todo lazo que me sostiene en la prisión

que yo mismo edifiqué.

El segundo, mi propia identidad; que abre mis ojos a la realidad a la que pertenezco.

Y el tercero que acepta el desconocimiento de una razón inexistente que es señuelo

para los que siguen en profundo sueño. .

Siete cartas anuncian éxito y fortuna en mi camino y por tanto huyo lejos del

Inminente peligro. Cerrando por siempre un iterativo destino para vivir en

incierto suspiro

Jeroban Guerrero Cahuantzi





 

                   CONVENTO Y PRISION

En un viejo y desolado convento enclaustro mis emociones,

Para que jamás vuelvan a pertenecer a ninguna otra persona.

Con hábitos de silencio se visten las angustiadas puritanas que

Son movidas por el viento y no por la devoción.

Entre errores, los cuales escogen como pesadas cadenas, entre

Desvividos anhelos que aprisionan cual celda, proclaman votos

Vacíos que ni al mismo viento engañan. Morar en el encierro

Soñando con alcanzar el cielo, más su corazón lo han olvidado en

Pueril infierno.

Me pesa la mente, pues he convertido mi cuerpo en un apócrifo

Templo, donde la amargura adoctrina con su rezo a las ingenuas

Novicias usando un fuerte hecho de dolorosos recuerdos.

Pero siempre existe una rebelde entre las sumisas, y ella sembró

Las rosas de la duda; tan rojas, tan deliciosas, tan perfumadas.

Con cada pétalo que nace, hiere el orgullo y la frustración.

Y la madre soledad se viste de rojo, y la madre soledad sonríe

Y ella se desvanece con la luz encendida en la más oscura de

Las celdas del viejo convento.

Jeroban Guerrero Cahuantzi


viernes, 24 de mayo de 2024

Manejado por el terror

 Miro a mi alrededor y no sé por qué me asusto si todo está haciendo parte de mí. 

Y es el miedo otra gran fuerza, una que me está obligando a morir. 

El terror es el marionetista que manipula los hilos de mis instintos. 

Y el que cae víctima de sus pasiones no es un animal, es una bestia. 

El que no detiene el tiempo en su mente no comparte nada con Dios. 

Ahoga toda tu vida por él deidad mortal. 

No sé porque me asusto si mi mundo volverá a girar. 

Todo nuevo será, pero los ojos que le miran son siempre los mismos.

Y la mente que le acoge nunca está quieta. 

Ya rompe con los hilos y cae bajo del telón, que tu debilidad se desvanezca por tu fuerte voluntad.


J.G.C.