martes, 7 de abril de 2020

Llamando la voluntad de la arena


El padre de la fuerza y el talento hace un llamado a sus hijos, desde las alturas en donde se
manifiesta lo divino, una orden es dada a las arenas del mundo, en cuyo seno se vuelca
su voluntad para formar a los elegidos en su misión.
Y de la superficie de la inmundicia, el talento forja a los inmensos guerreros, que sedientos de aventuras y movidos por los hilos de la voluntad, se yerguen sobre los suelos para hacer sentir su paso. Mas la brisa enviada del cielo les hace sentir la imperiosa necesidad de conquistar los desiertos, y en su suelo árido, esparcir las semillas de su dios.
Gigantes monstruosidades evolucionan cada día; pues con con su desarrollo alaban al semejante que les dio luz.
Él ha desecho su cuerpo; y en la inmensidad del espacio lo ha ocultado para alimentar los sueños de sus seguidores.
De la gran coronaria se derrama la flama de su pasión en forma de sangre, que baña aquel corazón sincero, en un mar de herviente potencial que escapa como si de esclavos se tratara, a la reunión de todos los señores. Y en un cáliz se sirve el fluido, pues inflama la mente de los aventureros, que han de embarcarse  al origen de aquella bella sustancia.
Todos danzan cual muertos en vida, buscando la fuente y clamando por ella. Y el padre solo mira atento y sigiloso que encuentren su morada. No es que desprecie a aquellos que se cansan de buscar, solo que no canaliza con aquellos que dicen que eso no va a suceder.
Las puertas de aquel mundo están abiertas, pero no son visibles a todas las miradas. Los tontos y los despistados no las hallaran, así fuercen su sentidos y su corazón; aunque crujan los dientes y desgarren su piel con sus uñas, ni así el camino ha de develarse.
Los colosos de arena lo saben, saben que el mundo es suyo, que el universo son ellos mismos y que sus ojos son el espejo de aquel que les forjó.
Pero no todos son como ellos, no todos nacieron de la arena, por que tampoco es uno el padre, ni es muchos ni varios.
Lo cierto es, que hay un gran espectáculo que ocurre allá afuera, seamos testigos de esta gran obra de quienes rigen todo nuestro universo.

The Mystified, Tales or Truths: Central Iowa Mudman

Jeroban Guerrero Cahuantzi

viernes, 3 de abril de 2020

Encontrando un nuevo poder


De los antiguos labios, una leyenda a llegado a mis oídos, con una idea que entona conmigo.

Abriendo los ojos al nuevo plano de juego, me decido a entrar al mundo que promete ser.

Cuan difícil es poder dominar para poder entrar; los gravados en piedra son instrucción para los forasteros.

En el camino, muchas señales son para despistar a los débiles, a los distraídos, a los pérfidos.

Pero la curiosidad y el coraje me llevan a intentarlo cada día, tras cada fracaso viene un nuevo intento.

Hoy en día he podido llegar al inicio del plano, hoy en día puedo entrar y salir; ahora... ¿cuál será la siguiente fase? ¿qué dicen los gravados antiguos?

Al entrar en el inmenso infinito, solo las olas del vasto podrán llevarte a tu destino. No luches contra las corrientes, a menos que sepas nadar, no desesperes del viaje a menos que sepas mandar.

Un mundo imponente se alza sobre ti, y algunas criaturas acuden  a tu encuentro. Cuidado, pues algunas de ellas no son más que detractores esbirros de algún tormento.

Debes saber que antes de entrar debiste entrenar. El arte de la defensa personal no solo aplica en tu mundo.

Después de ver esas advertencias y esas indicaciones, pude aprender a viajar ahí....

Quien diría que ni siquiera las plantas pueden llevarte ahí.

¿Qué poder será capaz de ofrecerme ese plano?


miércoles, 1 de abril de 2020

Dolor por Gozo, muerte por vida


Aturdidor sentimiento que acompañas mi dolor...

Cura la herida que sangra de mi fallida pasión...

Limpia las lagrimas que resbalan del ciego orador...

Con la luz de las velas ilumina el camino del embriagado soñador...

Y con un canto ahuyenta de mi la melancolía que estorba mi ensoñación.

Que no soy más dueño de mis palabras, que no soy mas invitado en la pequeña habitación

Si los cielos voltearan su mirar hacia mi desgracia, quizá su dulce viento arrancara de mi la sofocadora decepción

Que las plagas de mi mente, hijas mías, vuelen lejos de mi hacia el portal de la materialización

El fatigado caminante se arrodilla entre sollozos ahogados por su vil orgullo y clama por el descanso que por derecho le es otorgado cada noche.

La tormenta mental es combatida con el reposo del cuerpo mientras el alma restaura el mundo.

Y entre tumultuosos sueños, las musas evocadas por el llanto de el niño, abaten las impurezas de sus palabras, entre maldiciones estorbosas labran con oraciones al eterno amor.

Y las espinas son espulgadas, el veneno drenado y los golpes sanados.

Pulcritud en la pequeña habitación, luz en el oscuro aposento, perfecta sanidad en la sagrada mansión.

Todo es entregado al amo que vuelve a evocar dulces palabras; la ternura ha vuelto de la dolorosa tempestad que aquejaba al soporoso amante. Con un sutil y jugoso aroma, es despertado a desayunar la más turgente y sabrosa fruta que nació apenas en esta noche.

Por que todo oscila de un extremo al otro, ellas lo saben bien; pues de un pantano que hiede podredumbre, han de transmutar todo en un jardín celestial.

Repuesto caballero, ahora aprende tu a transformar la muerte en vida, el dolor en gozo, el llanto en risas, y el odio en amor.

Los Símbolos y su Significado: Las Musas en la Mitología griega

Jeroban Guerrero




domingo, 29 de marzo de 2020

Oscilante

Mientras reine la abundancia y el hambre y los placeres saciados, el más humano volteará a lo divino; mientras la miseria y la pobreza imperen, en esta noche,  el demonio bailará la tempestad del terror.

Y entre los dos extremos posibles, aparecen extrañas criaturas que se mecen entre las ideas y las percepciones. Perdidos en sus propias ilusiones, esta noche bailaran hasta morir.

Mientras que unos creen haber alcanzado un extremo, la corriente les devuelve exactamente al lado opuesto, causando ofuscación y resignación. Pero esto solo en aquellos que son lentos para entender. pues los que esperan la oscilación de las circunstancias, solo perseveran en silencio.

Pues aunque los cielos se turben sobre los enemigos, aunque los mares arremetan contra los tripulantes, y a pesar de que el fuego calcine los pilares de una nación. La oscilación no se detiene, y de paso en paso se retrocede y de paso en paso se avanza.

Pero hay quienes logran establecerse en un punto superior; sin importar si es arriba o abajo. Entonces ellos son señores que dominan la idea, son expertos maestros de un arte.

Y los impuros son tratados como bestias, y los pobres son utilizados como herramientas, y los ciegos son esclavos de aquellos que aprendieron a ver, pero esto solo sucede cuando los señores han mirado hacia abajo.

Peligroso es cuando los reyes de los abismos empujan a los esclavos a los lagos de fuego, por que los señores del paraíso no pueden hacer nada por ellos. Por que el que mira abajo solo puede caer, mientras que el que ve siempre al cielo no puede sino ascender.

Jeroban Guerrero C.

viernes, 27 de marzo de 2020

MI BATALLA

Un día atormentador, una situación fatalmente incómoda, un sentimiento de impotencia total...

En una noche de pesadillas, de sentimientos intensos, surgieron de las tinieblas de mi corazón. Como cadáveres que vuelven de sus tumbas, los más siniestros pensamientos se elevaron a la superficie para convencerme de su locura.
De oscuro propósito, en aquella tormentosa noche, las llamas de la razón habían sido extinguidas lentamente, mientras el espectador se dejaba hipnotizar por los destellantes relámpagos que tronaban en la inmensidades del infinito. Cabe decir que, lo sabía, sabía que la naturaleza de los infiernos de donde procedo, quedaba grabada en las piedras de mi conciencia, en los rincones más recónditos que se intrincaban cada vez más y más, mientras trataba de olvidar la crueldad de la que había sido parte.
Puede que el resurgimiento de mi mente en otros mundos me haga pensar en la discontinuidad de mi existencia total; pero cada vez que permanezco más tiempo despierto en este mundo, me doy cuenta de que no es así. Pues como dos planos que se extienden infinitamente, la linealidad de mi existencia procede de un extremo interminable y se dirige a otro, siendo el punto donde me encuentro, una interfaz igualmente infinita que no deja de ser una y ya comienza  a ser otra.
Oscar, Caballero de Astora | Wiki Dark Souls | FandomAhora el que deja de ser animal y comienza a ser divinidad comienza a preguntarse constantemente el porque de las disimilitudes de su actuar. ¿Por qué me divierte el sufrimiento? ¿por qué no puedo dominar mis instintos? ¿por qué no puedo ser ideal? tantas incógnitas aparecen conforme se avanzo en este, mi camino. Que cuando creo haber acariciado una flor, luego me doy cuenta que la he desecho a pedazos, que cuando creo haber besado a una criatura, enseguida veo que la he mordido hasta arrancar su carne... ¿Acaso la bestia que hay en mi solo sabotea mis actos para confundirme? ¿o es acaso que los cielos me sumen en un sueño infernal para purificarme de mis pecados y algún día permitirme ser parte de él?
En el silencio de mi morada, desde este momento, declaro la guerra a la vileza que me ha legado mi señor, y en nombre del descanso prometido, sostengo mi sagrada arma para confrontar al demonio que vive de mi.
Aquellas luces que me espían en la distancia, solo son distractores que me apartan de mi objetivo final; esos ruidos que intimidan mi paso, son solo por el coraje de aquellos prisioneros que olvido a mi paso. Y las leyes que los esbirros anuncian durante mi travesía, son únicamente lenguas muertas que yacen en la podredumbre de mis desechos; por que ninguna ley esta alzada sobre mi, y ninguna de ellas ha sido pronunciada por mi, por tanto no es más que la ponzoña de otra bestia que espera compañía en su sufrimiento eterno.
Pero el camino es largo y cada vez más y más pesado, con cada paso las espinas penetran más y más en este herido corazón, con cada día las hieles de mi pensamiento arden cual fulgurantes llamas las cuales son avivadas por los rescoldos de mis grandes batallas. El sudor de mi frente nubla mis ojos y me hace tambalear; pero un delicado susurro anuncia mis conquistas como si ya hubiesen sido siglos atrás. Y las culpas no retengo más, cerca de mi esta el perdón, y en mi promesa pongo mi vida... si tan solo yo también pudiera despertar...


Jeroban Guerrero C.

miércoles, 1 de enero de 2020

Cultivando un deseo


Un flujo de enorme energía ha derramado en mi los más poderosos pensamientos.
En mi corazón y en mi mente han avivado la flama de los deseos.
Como fuente inagotable de combustible, aquello llama mi cuerpo a la acción.
Con cada movimiento, con cada suspiro, con cada paso que doy; una fuerza tremenda me
guía al final del oscuro pasillo de lamentos, al final de un infierno artificial.
Empoderado ser que alza el cetro del destino y del poder sobre la tierra virgen y fértil,
dispersa las cenizas del enemigo embestido, y al mismo tiempo, arroja las semillas
desde los cielos, con el solo propósito de llamar a sus hijos ante su presencia.
Colmarse de bendiciones, alegrarse la existencia, y experimentar la eternidad de una
creación, es el anhelo del emperador. En compañía de una melodía imponente y sagrada
reúne de los vientos el aliento de dios para arder los corazones de los muertos y volverlos
al universo de su más grande señor.
Con cada gota de sangre, con cada nutriente de su carne; aquel alimenta desde la tierra las raíces de aquellas semillas del cielo, y en el cielo mismo plasma con un dedo la majestad de su reino. Portentosa y fulgurante llama de vida que arroja desde sus entrañas, con que nutre a sus hijos para verles crecer, y con tijera en mano, corta las partes necrosadas de estos niños, con el fin de evitar que
la peste corroa todo su cuerpo y lleve a todos de vuelta al abismo.
Sabio consejo el que sigue nuestro soberano al ocultar la cabeza de sus retoños bajo un manto harapiento y sucio, pues ni la codicia ni la envidia posan sus ojos en lo que esta despulido.
Si tan solo su atención se alejara de el tiempo, hace mucho que hubiera ya cosechado a sus pequeños... Si tan solo el Jero os dijera su secreto.

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