El encanto de un forastero
Siendo
tú la figura de un misterioso extranjero, te aprovechaste de este ingenuo
pordiosero,
y con hermosas promesas encantaste mis tierno oídos.
Más
con un dulce beso diste muerte a mis más complacientes sueños
para dar paso a oscuras y angustiadas
pesadillas. Pero quién era yo sino un
incauto
soñante que cede su control a la vertiginosa inconsciencia.
A
merced de tu doctrina perdí la vista, y mis brazos y piernas se doblegaron para
Manifestarte
eterna pleitesía. Víctima de tus parasitarias palabras, me dejé
drenar
litro y litros de sanguinolentas emociones para nutrir tus ególatras ilusiones.
Pero
ningún sueño es para siempre y el trance se rompe con tres chasquidos.
El
primero de ellos mi autonomía; pues rompo todo lazo que me sostiene en la
prisión
que
yo mismo edifiqué.
El
segundo, mi propia identidad; que abre mis ojos a la realidad a la que
pertenezco.
Y
el tercero que acepta el desconocimiento de una razón inexistente que es
señuelo
para
los que siguen en profundo sueño. .
Siete
cartas anuncian éxito y fortuna en mi camino y por tanto huyo lejos del
Inminente
peligro. Cerrando por siempre un iterativo destino para vivir en
incierto
suspiro
Jeroban Guerrero
Cahuantzi

