jueves, 28 de julio de 2022

 

Una hoja reluciente sin vida posó su filo sobre la superficie tersa de su faz, movida por un profundo propósito, tomo como impulso la curiosidad por desmembrar los misterios velados a través de gruesas capas que respiraban una encima de la otra. Con el deslizar de la hoja, cada sentimiento permitía la separación del velo interpuesto entre miles de secretos, imprimiendo un corte delicado y perfecto a según la experticia del dibujante. El origen del milagro intentó ocultase bajo bocanadas de una extraña, pero brillante tinta, tan viva como las capas que le protegían. Sin más defensas bajo la cuales ocultarse, lo único que pudo hacer fue morir, dejando su secreto solo a quien tuviera corazón para leer.  




domingo, 26 de junio de 2022

Ciclos de su Santidad 


Después de enfrentar al oscuro y eterno lado de la unidad; su vista que tornó al pasado donde posó su atención en un campo baldío donde todos sus hijos yacían agonizantes, pues sus voces habían sido silenciadas por la protesta de su imponente santidad.

Con una mano el aire arrancó las palabras de sus adversarios y con agujas de mentira selló sus labios, atándoles con hilos de odio, calló por siempre la voz que le atormentaba. Bajo una promesa vestida entre bordados finos, envolvió a un gran ejercito de ciegos, quienes le obedecieron para sepultar la verdad, y hacer la voluntad de su santidad.

Su santidad condena, su santidad seduce, su santidad limita y ata a todos sus seguidores bajo reglas de fuego, ridiculizando y sentenciando al exilio a quienes levanten palabra sobre la suya. Pues ninguno de ellos vuela más lejos de su reino si no es para morir en el exilio. Orgulloso y pendenciero; proclama sus leyes a viva voz señalando un camino, convenciendo de que es el único entre muchos otros, sin siquiera atreverse a explorar los demás, pues dice, aquel que lo hiciera sumiría su mente en el error absoluto.

Pero quien miró debajo de las telas bordadas en sangre y oro, volvió su atención a sus hijos fallecidos. Su santidad le observó y lo despojó de cada título pronunciado bajo su bendición. Arrojado a las penas de los silenciados, exhumó a su primogénito, limpió sus huesos con el vino de su gloria cual sangre derramada de sus venas y arterias, y le dio nueva vida.

Hijo pisoteado y maldecido por los adeptos de su santidad, abrazó la verdad con la que venía vestido, y uno a uno les glorifico al liberarles de las ataduras que aprisionaban su entendimiento. Tomó cada una de las mordazas del pueblo y las pisoteó enfrente de cada uno. Desposeídos de los artilugios que les dieron como arma para defenderse de las contraposiciones, uno a uno se sumó a la fuerza del primogénito de la abjuración.

Y su santidad temió, y el odio que escondía por fin surgió a la vista de los feligreses, la calumnia fue el soporte de su decrepita figura. Un cadáver que primero habló de amor, pero nunca olvido el odio; que prometió bondad sin antes actuar con malicia. En su política de idealismo portó la espada de la intolerancia. Refugiándose en un palacio de discriminación embellecido con colores de aceptación. Épica batalla librada entre una idea avivada con el aliento de un desertor, y el cadáver de una suposición que resistía sostenido por los brazos de los sacrílegos peregrinos. Se impuso lo nuevo sobre lo viejo, y el primero se nombró así mismo su santidad… y su santidad condenó, su santidad sedujo, su santidad limitó…

Jeroban Guerrero C

domingo, 16 de enero de 2022

 

SUEÑOS CORROMPIDOS

Amilkar no sabía todo lo que había sucedido en la ciudad, ignoraba lo que las marionetas habían hecho y esto era por que Ofuku le había mostrado que era estrictamente necesario que él no interviniera en el proceso, de lo contrario el secreto precioso sería velado para protegerlo de la vista prohibitiva la cual podría irrumpir en los resultados. 

Toda la energía capturada por las marionetas era la suficiente para crear una abominación, la alienación causada, todo el sufrimiento conseguido, era suficiente ahora para transformar lo que Minerva sentía.

Violación al derecho, aprisionamiento y ultraje a la proyección. Los ingredientes necesarios para complacer a su amo. 

Una vez que estuvieron reunidas las marionetas, Amilkar le exigió a Zarofis que le dijera lo que iba a suceder. A lo cual solo le respondió:

Zarofis: ¡Oh gran maestro! vuestros humildes siervos solo han conseguido lo que os es imposible para los mortales. El corazón que habéis deseado ahora es vuestro. Volcamos el gran misterio a vuestro favor, toda la fuerza es compensada con las ofrendas que entregasteis hoy.

Amilkar: ¿De qué hablas? Yo no he hecho nada aún.

Zarofis: Una orden os fue dada por mi señor, y nuestra acción es la vuestra. 

Amilkar no comprendió lo que la marioneta Zarofis le había intentado decir, pero supuso que no era muy importante. Al poco rato una inquietante idea le vino a la mente, pero en ese instante su pensamiento fue interrumpido por la oportuna intervención de Zarofis.

Zarofis: Mi señor, sé lo que estáis pensando. Pero es necesario que no volváis a ese lugar, no por ahora. Le ruego que esperéis a que haya despertado.

Amilkar: ...

Amilkar estaba pensando en volver a la caverna donde encontró a las marionetas, el suponía que si objetos como estos, que habían resultado serle de mucha utilidad se encontraban allí, quizá podría hallar alguna otra cosa que pudiera hacerle un favor mayor. 

Amilkar: ¿A qué te refieres con haber despertado?

Zarofis: Vuestra fuerza es la nuestra, tan solo necesitamos que su esencia se impregne en su señoría, pues para nosotros ese es el despertar de vuestro ser verdadero. 

Cuando Amilkar se volvió hacia la marioneta para pedir más explicación sobre lo dicho, pero esta se había desvanecido en la oscuridad. Aquellos muñecos no permitirían que otras fuerzas poseyeran a quien les llevaría a su regreso absoluto. Eran casi las doce de la noche, y Amilkar tendría que volver a la tediosa rutina de cada semana. Lo único que le motivaba a seguirla era el pensar en que, quizá, por fin el corazón de Minerva sería completamente suyo. Las marionetas tenían que cumplir su palabra, eso era algo que Amilkar tenía por seguro. La noche cobijó nuevamente la ciudad, ahora todo enmudecía, como si el luto se hubiese extendido a los cuatro vientos, ni siquiera los grillos de cada noche hicieron ruido alguno. 

A la mañana siguiente, las noticias pasaban de boca en boca, de periódico en periódico y de noticiero en noticiero. Los medios se referían a todos los hechos ocurridos el día anterior como “la gran desgracia". Nadie podía creer lo que había sucedido, todos clamaban por justicia, pero nadie sabía realmente a quién responsabilizar. Todo este ajetreo permaneció ajeno a Amilkar, quien se hallaba de camino a la escuela. No había cabida para otro pensamiento en su cabeza que no fuera hablar con Minerva. Ana vio a Amilkar a lo lejos, instintivamente intentó correr hacia él, pero cuando se disponía a hacerlo recordó lo que había hablado con Altagracia por teléfono. Así que decidió tomar algo de distancia para poder observar a su amigo desde lejos. Durante el camino a la escuela notó que había un cierto gesto de satisfacción en el rostro del chico, como si estuviera satisfecho de algo, incluso el caminar tan seguro que mostraba le hacía distinción por sobre otras ocasiones. 

Todo mundo estaba dentro del aula, Ana entró unos minutos después que Amilkar, y le saludó como siempre. Amilkar sonrió y le devolvió el saludo. En realidad, estaba muy cambiado, Ana sentía que hablaba con una persona diferente. Afortunadamente para ella, Minerva se hizo presente en el salón captando la total atención de Amilkar y de todos los demás. Pero incluso ella, también parecía una persona distinta. Aquel rostro radiante y el semblante de prepotencia que le caracterizaban se habían esfumado dejando en su lugar a una chica pálida y con ciertas marcas de cansancio en el rostro. Pero una vez que la mirada de Minerva se posó en los ojos del impaciente joven que esperaba ansioso de poseer el calor de su corazón, sintió un impulso muy grande por hablar con él. De por sí, aquel joven le gustaba desde hacía mucho tiempo, pero Minerva cuidaba mucho su reputación como mujer imposible para cualquier hombre. Le gustaba causar esa sensación de sufrimiento en aquellos que se interesaban por ella. Pero en ese momento, ella había perdido todo interés por seguir manteniendo aquella imagen de empoderamiento. De todas maneras, su reputación había sido cruelmente pisoteada y en lugar de admiración, todos comenzaban a sentir morbo. Pero el jovenzuelo, presuntamente enamorado, solo podía pensar en que por fin había ganado la atención de la chica. Ana desapareció de la vista de Amilkar, y Minerva comenzó a conversar con él. 

El día pasó tan rápido, Ana se sentía desplazada, pero aceptaba el hecho de que su amigo por fin obtuviera lo que siempre deseó, a pesar de que no estuviera de acuerdo con la reciente relación. Cuando las clases estuvieron a punto de finalizar, Minerva fue llamada por la señorita Pérez para resolver un problema en el pizarrón. La chica no tenía idea de cómo abordar aquello, así que se detuvo unos instantes a tratar de entender el ejercicio, avanzó solo unos pasos hasta de que su mirada se volvió hacia el techo mientras su cabeza se mantenía apuntada al frente, su cuerpo se desplomó y cayó sobre una de las compañeras que se encontraba a un lado de su camino. Todos se quedaron perplejos; sin embargo, la señorita Pérez avanzó deprisa hacia ella para auxiliarla, así también, Amilkar intentó hacer que respondiera. Al no tener ninguna respuesta, cargó a Minerva entre sus brazos y salió del salón, la señorita Pérez salió tras de ellos gritando por ayuda. 

Minerva fue llevada inmediatamente a la enfermería para que fuera revisada por la enfermera y el médico de la escuela. Afortunadamente ella despertó en la enfermería al poco tiempo de haber llegado. Fue un alivio para todos ver que finalmente había respondido. Después de que el médico le hiciera algunas preguntas, mandó a llamar a los padres de Minerva y solicitó una serie de exámenes que debían practicársele. No obstante, Amilkar no quería quedarse sin saber realmente que es lo que estaba sucediendo con la chica que amaba, por lo que subió rápidamente a la azotea de la escuela y llamó a Zarofis. En el momento en que él externó el nombre de aquella marioneta, una voz comenzó a escucharse. Parecía que alguien venía tras de él. En unos segundos vio que se trataba de otra estudiante, estuvo a punto de correrla a gritos del lugar, pero notó algo extraño en aquella voz. 

Vianey: Maestro nuestro, humildemente acudo a tu llamado. Nuestro brazo derecho que es Zarofis no puede acudir en este instante, ofrezco una enorme disculpa por su ausencia, pero yo atenderé su orden en su lugar. 

La chica que le había estado siguiendo parecía estar hipnotizada, su mirada permanecía fija, no parpadeaba, y sus movimientos eran algo toscos. Su voz no parecía corresponder a la de una mujer, era más bien algo grave y masculina. Por lo que el chico preguntó:

Amilkar: ¿Quién eres tú?

Vianey: Soy Cavalier, su humilde servidor. 

Amilkar: Puedes... ¿Puedes usar los cuerpos de las personas?

Vianey: Es usted en realidad quien realmente puede hacerlo. 

Amilkar se sorprendió por aquello, pero su sorpresa no evitó que olvidara el propósito de su invocación.

Amilkar: ¿Quiero saber qué es lo que le sucede a Minerva? ¿Por qué se ha desmayado hace unos momentos?

Vianey: La mujer por la que usted pregunta ha sido invadida, su cuerpo ahora alberga una nueva vida. Una creatura bastarda crece en su vientre, y ese crecimiento absorbe su vida mientras que...

Aquella información hizo que Amilkar no quisiera saber más nada del asunto. Se sintió traicionado, su felicidad, la cual había solo durado algunos instantes, se había desvanecido para siempre. En cambio, un odio y una ira intensa comenzaron a ocupar sus pensamientos. Mientras la rabia le enloquecía, soltó un grito que asustó a las aves que se encontraban cerca de allí. Entonces le dijo a la marioneta que no quería volver a ver a Minerva. Cavalier sabía lo que Amilkar estaba pidiendo, pero para asegurarse de que Amilkar entendía lo que decía le contestó:

Vianey: Nunca nadie volverá a ver su cuerpo de pie, ni sabrá nada de ella, ni tampoco el bastardo que le parasita verá la luz. 

Amilkar, cegado por su ira le gritó que quería que sufriera, que sufriera por lo que ella había ocasionado dentro de él.

Al tratarse de una persona que había sido importante para su amo, todas las marionetas tomaron parte en la petición. Además de que eso, era justamente lo que habían estado esperando desde un principio.

Minerva se encontraba sola en la sala de enfermería mientras esperaba a que sus padres llegaran por ella. Ella estaba absorta en sus pensamientos mientras trataba de saber qué le estaba sucediendo. Pero algo hizo que devolviera su atención a su alrededor. Escuchó como si una serie de instrumentos de metal cayeran al piso repentinamente. El sobresalto que aquello le provocó le mantuvo a la expectativa. Ella salió de la cama y llamó a la enfermera, pero no obtuvo respuesta por más que lo intentó, estaba completamente sola. Se acercó al lugar de donde parecía haber provenido el sonido, y efectivamente, había instrumentos de disección regados por el piso. Cuando intentó volverse hacia la salida, un intenso dolor en el pie le derrumbó inmediatamente. 

Al mirar su tobillo, se horrorizó cuando vio que una horrenda figurilla estaba a su lado. Ofuku, la marioneta que le había causado el daño, tenía sangre fresca en la boca, parecía como si le hubiera dado un gran mordisco, la chica lo confirmó inmediatamente al ver su enorme herida. Ofuku abrió la boca, para propinarle otro mordisco, Minerva intentó patearla, pero Ofuku desapareció. La joven se arrastró en dirección a la salida, intentó ponerse de pie y salir lo más rápido posible. Gritó por ayuda, pero no parecía ser escuchada por nadie.

Algo se acercó rápidamente a Minerva, como si de un pequeño animal se tratase. Etefis, otra de las marionetas le atacó. De las manos de la marioneta parecían brotar dos filosas navajas, y los cortes que le infringieron a su víctima eran dolorosos y profundos.

Zargot y Zediel inmovilizaron a la chica de sus extremidades mediante una especie de soga que solo el diablo sabría cómo habían llegado ahí. Ni siquiera se podía ver que era lo que jalaba la soga con tal fuerza para poder inmovilizar a Minerva. Pues las marionetas solo extendían las manos, pero no tocaban tal artefacto, como si con ello pudieran mover las cosas a su antojo desde distancias considerables. 

Mientras tanto, Astalot y Cavalier dibujaron líneas en el cuerpo de la joven, esas líneas partían por la mitad el cuerpo de Minerva a manera de un plano coronal. Entonces Etefis cortó todo ese contorno trazado con el filo de sus navajas, procurando infringir el mayor dolor posible.

El grito de la pobre mujer era desgarrador, sus ojos saltaban de sus cuencas por la impresión de ver tal infernal espectáculo. Mientras que el dolor le hacía ansiar la mismísima muerte, pero lo peor estaba por ocurrir. Cuando Etefis terminó de cortar el contorno trazado por las demás marionetas, la piel de minerva comenzó a levantarse, se podía escuchar el sonido de la piel siendo despegada del resto del cuerpo. Estaba siendo desollada poco a poco, en cuento el primer centímetro de piel comenzó a despegarse, los gritos y aullidos de dolor se intensificaron. Aquello no era más que música para los oídos de las pequeñas bestias. 

Minerva: ¿POR QUÉ ME HACEN ESTO?

Nadie respondía ninguna de las preguntas que hacía Minerva, ni tampoco se interesaban en tenerle piedad. Zarofis se aproximaban poco a poco hacia la chica mientras la piel se desprendía completamente del cuerpo. El nuevo aspecto de la joven era espantoso. Todo a su alrededor estaba completamente oscuro, era como si Minerva no estuviera más en el mundo real, la espesa bruma y la oscuridad sepulcral denotaban que se encontraba en un sitio abismal donde nadie más podría auxiliarle. 

Ivan, tenía una leve sospecha de lo que podría estar sucediendo. Cuando se enteró de lo que había ocurrido con Minerva durante la clase una idea se le vino a la mente. Él se dirigió a la sala de enfermería para tratar de enterarse del estado de la chica y de esa manera confirmar todas sus sospechas. Al estar en el pasillo de la enfermería, Ivan notó que un escalofrío sin igual recorrió su cuerpo, algo jamás experimentado por él. Al mirar la longitud del pasillo, pudo notar como si hubiera una silueta difuminada frente a la enfermería. No había nadie más, el silencio del pasillo y aquella silueta provocaban una sensación de querer huir de ahí lo más rápido posible. 

En ese momento casi pierde la conciencia cuando alguien le habló por la espalda. Pero antes de que pudiera voltear y ver quién estaba detrás de él, cayó desmayado al suelo. 

Mientras tanto, el cuerpo de Minerva había sido devorado por las marionetas, todo su cuerpo fue desgarrado, todo excepto su útero, el cual conservaron para un propósito especial. 

Dos mujeres habían disipado la niebla rápidamente; sin embargo, ya era muy tarde, Minerva había sido brutalmente mutilada. Las dos jóvenes que habían sido enviadas por el consejo DyM tenían la información suficiente para poder saber que solo les quedaba poco tiempo. Una de ellas volvió su mirada al joven que estaba desmayado y dijo sentir algo en él. La otra joven dijo que él estaba conectado de cierta forma con el poder del enemigo, no como un mero participante de aquella masacre, sino más bien como un espectador del tenebroso espectáculo. Y esto era porque todos los que están cerca de un invocador están obligados a conocer el poder los oscuros. 

Ivan despertó en el suelo del campo de futbol, había unos cuantos compañeros que le rodeaban y también estaba el profesor de educación física. Él estaba totalmente desconcertado, pues no recordaba cómo había llegado ahí. Recordaba que estaba de camino a la enfermería, pero no se acordaba de nada más. Mientras el profesor le explicaba que había recibido un balonazo en la cabeza, Ivan solo estaba desorientado por no poder cuadrar todo lo que le decían. Preocupado por aquella reacción, debida probablemente al golpe con el balón, el profesor Irving llevó a Ivan a que lo revisara la enfermera. Cuando llegaron a la enfermería, se dieron cuenta de que algo serio había pasado. Muchos profesores estaban reunidos, el director lucía muy preocupado y nervioso. 

Sr. Olivares: ¡Irving! ¡qué bueno que has llegado!

Sr. Irving: ¿Pero por qué están todos aquí? nadie me avisó que habría una reunión. Si no es por que traigo a este chico a revisión, no me entero.

Srita Nava: Irving, Ah ocurrido una tragedia. ¡Una chica ha desaparecido! ...

En cuanto Ivan escuchó aquello, no pudo evitar pensar que se trataba de Minerva. Entonces recordó la extraña bruma que había presenciado unas horas antes. Prefirió no decir nada a nadie, pues temía que lo involucraran de alguna manera en el caso de la desaparición. 

En otro lugar, una reunión de emergencia había sido convocada nuevamente en el edificio Vedler, aquellas mujeres que habían estado en el pasillo de la enfermería sabían lo que estaba a punto de sucederse. Pero la desaprobación de algunos de los miembros del consejo se estaba manifestando, eso era porque… 

Renato: ¿Acaso les parece bien que estas dos desconocidas se hagan cargo de esta situación?

Mariska: ¡Mira Renato! estas dos desconocidas, como las llamas, han sido capaces de detectar la actividad de los oscuros a una distancia considerable. Así que no me vengas con tus escenas de celos.

Idalia: ¿Quieren dejar de discutir tanto? Creo que por lo menos debemos escuchar lo que tienen que decir. Muy bien, jovencitas disculpen a mis compañeros. Díganos Estela y Lorena ¿Han podido averiguar algo acerca de la fuente tan intensa que percibimos?

Estela: Efectivamente, se trata de un retorno. No sabemos aún cuál de los cinco está tratando de regresar, pero su poder es suficiente como para darnos una buena batalla. El caso está relacionado con lo ocurrido en el "Hospital del Horror". Así que ese hecho solo nos puede llevar a...

Srita. Otlacotzi: ¡El marionetista!

Renato: ¿Qué? ¡Pero, si la figurilla esa fue destruida!

Mariska: ¡Te equivocas Renato! el informe de Helena decía que se deshicieron de la marioneta; jamás menciona que fue destruida. Poco tiempo después de los sucesos informados sobre el hospital para enfermos mentales, el equipo de investigación de Charlotte descubrió que la marioneta fue arrojada al océano. Se hicieron búsquedas exhaustivas para poder hallarla, pero nunca fue encontrada. Además de que el viejo edificio fue utilizado como un contenedor. Las víctimas del lugar se fueron junto con aquel muñeco. 

Renato: ¿Y cuál de todas las marionetas estaba siendo usada en ese momento? 

Mariska: No, nadie se enteró de que aspecto tenía. La persona responsable de lanzar la marioneta al mar murió antes de poder relatar todo lo sucedido.  

Renato: ...

Mariska: desde ese momento nadie creyó que fuera que fuera uno de los cinco, pues se referían al instrumento como una figurilla. Así que la mayoría pensó que podía tratarse de amuleto o algo por el estilo.

 Después de eso algunas de las sospechas crecieron cuando ocurrió el incidente de "hill house", después de que encontraron uno de los cuadros.

Idalia: ¿Los cuadros? ... ¡El pintor!

Mariska: Exacto, debido a ello deducimos que no solo era uno de ellos. Algunos informes muestran que los otros están en las mismas condiciones. Las actividades se han hecho sentir desde hace ya veinte años.

Renato: ¡Eso ya lo sé! yo mismo encabece una expedición hacia Egipto por lo que ocurrió con la desaparición de la diosa sangrienta. 

Mariska: Pero hay algo que no sabes... Estas dos chicas reportaron todos los sucesos antes que nadie. Incluso reportaron el caso que estaba ocurriendo aquí y que, además te recuerdo, fue desestimado por ti.

Renato era uno de los encargados de revisar muchos de los avistamientos aberrantes sucedidos en todo el mundo. Pero tenía un ego muy alto y solía desestimar el caso por personas cuya edad fuera menos de 30. Era sabido por todos que cuando los DyMs alcanzan esa edad, muchas de las habilidades que poseen eran afinadas y por lo tanto sus percepciones serían mucho más acertadas. Sin embargo, existían genios que podían sobrepasar las habilidades de un DyM maduro mucho antes de llegar a los 30 años, pero esos eran casos muy excepcionales, tendiendo a ser casi imposibles. Y eso era precisamente lo que Mariska estaba tratando de decir en la asamblea.

Mariska: No fue sino hasta que, en una segunda revisión cuando aquellas fuerzas fueron más evidentes, que fue posible que nos diéramos cuenta de que algo grave estaba pasando.

Renato: ¡Así que ahora es culpa mía!

Srita. Otlacotzi: ¡Nadie ha dicho eso Renato! pero creo que es mejor que lo dejen hasta aquí. No vale de nada andar buscando culpables cuando lo que se necesita ahora son soluciones. 

Mariska: ¡Esperen! hay una última cosa que quiero que sepan todos. La razón por la que se han mantenido muy bajos de perfil estas bestias, es porque hasta estas alturas todos podíamos enfrentarlos sin ningún problema, sin embargo, ahora poseen una fuerza que nos representaría un gran obstáculo, aún si trabajásemos cinco a la vez. Están cerca del punto crítico, pero es suficiente como para que ya nos hubieran plantado cara. Aún no están completos, pero no quieren arriesgarse a ser cazados por personas que se encuentran arriba de su nivel actual.

Renato: ¿Qué? ¿estás de broma? a todos nosotros nos queda muy difícil comparar nuestras fuerzas con ellos, yo diría que ellos alcanzaron un nivel un poco mayor al nuestro. Se necesitan de por lo menos diez personas para poder sostener un enfrentamiento con esas cosas. 

Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Mariska, quien se dirigió hacia un rincón oscuro y dijo:

Mariska: Estela, Lorena ¿pueden hacernos el favor de mostrar tu capacidad?

Renato quedó perplejo cuando Estela y su hermana mostraron tan solo un porcentaje de su capacidad total. Su mente no podía aceptar que dos jóvenes de apenas 35 años tuvieran un poder tan enorme, tan bestial. Sin embargo, los amos de la oscuridad eran buenos escondiéndose y también confundiendo hasta al más hábil de los DyMs. Las chicas podrían ser fuertes, pero las habilidades de las cinco oscuridades eran mayores, aún incluso estando heridos o incompletos. Pero era un alivio para todos que hubiera alguien con tal capacidad. Por tal razón, los demás integrantes de la asamblea no dudaron en hacerlas integrantes. No obstante, se necesitaba de un complicado proceso de estudio para prevenir la presencia de detractores, y más bien, para asegurarse de que eran dignas de tal confianza y semejante cargo.

 

PIEDAD Y MISERICORDIA DE ELLOS

"En la noche oscura, las ilusiones y los sueños estaban encarnando, poco a poco la gran venida sería perturbada para convertirse en un mar de sangre y horror. Una fuerza alimentada por meses fue nutrida con pasión y regocijo, pero las bestias del infierno arrebatarían el derecho a vislumbrar un mundo nuevo. Como tropas militares, las sombras de la desdicha y el desconsuelo, se posaron impacientes a esperar su turno. Los redobles del abismo se hacían escuchar en la inconsciencia de los inocentes, los cuales temblaban de miedo sin siquiera saberlo. Pero ni el cielo podía intervenir, pues el permiso del mismo les había sido concedido por la ignorancia de un pobre estúpido. La mirada fija de los terrores yacía en un único sitio cual matadero de ángeles y demonios. La generación que sucumbiría sería tragada por las pesadillas. A los cielos ofrezco la gran ofensa, y a los infiernos esta gran ofrenda. Tritúrese otras voluntades subyugadas por la espada de la maldad. Que las afligidas almas entonen el himno glorioso de la pena y el dolor. Y ahora sírvanse del macabro banquete de almas que descarnan a la fuerza con el llanto de destrucción."

Todo parecía estar muy bien en el hospital, un día como cualquier otro había iniciado y no parecía que nada extraordinario, más de lo habitual, fuera a suceder, así era la conciencia imperante hasta que...

Recepcionista: Doctor, hay siete pacientes que acaban de ingresar al área de urgencias. Necesitan ser revisadas inmediatamente.

Médico: Gracias Nadia. Iré a ver qué sucede. 

Enfermera: Doctor, creo que hay un ingreso de pacientes para el área de obstetricia.

Médico: Muy bien, iré en un momento solo déjeme checar a otra paciente.

Enfermera: Al juzgar por los síntomas, creo que están de trabajo de parto. 

Médico: ¿Cómo?¡Déjeme ver eso!... por dios, creo que... esta mañana ingresaron muchas pacientes a ese servicio. Temo que no se darán abasto los colegas. ¡Tenemos que derivar a las pacientes a otro hospital!

Enfermera: No lo creo doctor. El hospital más cercano está cerrado por remodelación, han mandado a todos sus obstetras y especialistas a este lugar. Además, el área de cirugía general y de medicina interna han cedido sus camas para obstetricia. 

Médico: Vaya relajo se ha armado con todo esto. ¡Por favor, mire si hay espacio aún para estas otras pacientes! 

Enfermera: No lo hay doctor, por eso se encuentran el área urgencias, no hay espacio en piso.

Médico: Demonios, creo que habrá que echarles una mano a los compañeros... ¡Un momento! aquí hay pacientes con 20 semanas de gestación y otras de poco menos... ¡No es un trabajo de parto!

Enfermera: El hospital está a tope, no es posible que todo se concentre en un solo hospital.

Mientras tanto, en una de las habitaciones del hospital...

Cristopher: ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Ven rápido!

Anette: ¿Qué sucede Cris? ¿Por qué tanto alboroto?

Cristopher: ¡Mira! Alguien ha dejado una muñeca en la orilla del pasillo. ¿me la puedo llevar?

Anette: ¡Una muñeca!... Pero ¿Qué clase de...? ¡Es horrible!

Cristopher: ¡Mamáaa!

Entonces una a una, las mujeres que se encontraban internadas en la sala de labor de parto comenzaron a gritar vigorosamente, gritos desgarradores ensordecieron el lugar. Algunas lloraban del dolor tan profundo que sentían, aquel lugar parecía más bien una sala de tortura medieval. Los médicos y las enfermeras entraron en pánico y revisaron a las pacientes con un equipo especial. Pero antes de que pudieran actuar, las mujeres embarazadas que se encontraban en la sala de urgencias también comenzaron a gritar. La gente que se encontraba en la sala de espera se asustó, algunos pidieron ver a sus familiares inmediatamente. Otros más trataron de entrar por fuerza, pues todos esos gritos hacían pensar lo peor a cualquiera que los escuchara. 

Enfermera: ¡Doctora! ¿Qué está pasando?

Paciente: ¡Mi bebé! ¡Ayúdenme por favor! ¡Aaaaaaaa! ¡Mi bebé!

La paciente que recientemente había llegado al servicio de urgencias comenzó a sangrar, la sangre provenía de sus genitales. Tenía tan solo veinte semanas de gestación; inmediatamente fue trasladada a una sala especial para realizar estudios y evaluar la viabilidad del bebé, sin embargo, algo horrible había ocurrido. 

Radiólogo: ¡Esto no es posible!

Asistente: ¿Qué sucede doctor?

Radiólogo: Jamás en toda mi carrera había visto algo así...

Asistente: El bebé ha muerto ¿no es así?

Radiólogo: No solamente eso...

Asistente: ...

Radiólogo: Sino que... su cuerpo... su cuerpo... se ha deshecho por completo, es como sí... como si hubiera sido mutilado. 

Asistente: ¿Cómo si hubiese querido abortar el embarazo?

Radiólogo: Pero no es posible, tengo entendido que esta mujer se encontraba en el servicio de obstetricia únicamente para una revisión, y de repente comenzó a sentir dolor y fue llevada al servicio de urgencias. Eso es lo que dice la nota de internamiento.

Una enfermera abrió la puerta de la sala de radiología de manera intempestiva y dijo:

Enfermera: ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Se necesitan más ultrasonidos urgentes! ¡No me lo va a creer, pero todo el hospital tiene pacientes embarazadas con amenaza de aborto!

El radiólogo solo miró hacia el techo y exclamó:

Radiólogo: ¡Ten piedad de nosotros!

Todas las pacientes que estaban embarazadas comenzaron a sufrir hemorragias profusas, un intenso dolor les hacía gritar de una manera desgarradora. Los médicos y las enfermeras del hospital no se daban abasto para poder atender a todas. La gente que esperaba afuera, en la sala de espera, comenzó a aglomerarse y varias personas golpearon a los guardias de seguridad que les impedían ver a sus familiares. Las personas les gritaban a los médicos que por favor ayudasen a sus esposas, sus hijas, sus madres. Pero los pasillos habían sido invadidos por la demás gente, aquello entorpeció la atención del personal de salud. Los demás pacientes que se encontraban ahí y que padecían de otras patologías comenzaron a asustarse. No podían dar crédito al infernal cuadro que estaban presenciando. Una mujer expulso los restos de su pequeño, al verlos, ella se arrancaba el cabello del coraje, de la angustia, del horror. Mientras el llanto y la angustia de todos era una marcha apocalíptica que era usada por Astalot y Zediel; pero al no ser suficiente para ellos, decidieron aumentar su influencia.

Había dos enfermeras que vigilaban el área de pediatría, estaban asustadas por lo que veían suceder afuera de su servicio. Pero ellas no podían dejar solas a los recién nacidos a su cargo. Y entonces, fue cuando sucedió. Del área de cuneros provino el sonido de llanto de los bebés que se encontraban ahí. Los padres y abuelos que se encontraban ahí se miraron unos a otros, con miradas que proyectaban un miedo agudo. De inmediato las enfermeras entraron al área de cuneros. Su sorpresa fue grande cuando observaron otro macabro y sobrenatural espectáculo. Los niños que lloraban comenzaron a disminuir su tamaño, las enfermeras tomaron a uno de ellos para revisar qué es lo que sucedía. Pero el pequeño solo sudaba profusamente, vomitaba y orinaba de manera descontrolada como los demás mientras convulsionaba. De pronto la enfermera sintió como el pequeño que sostenía en sus manos se asemejaba a una bolsa llena de agua. Había muerto, pero sus restos no era más que piel, como si los huesos y otros órganos se hubieran vuelto líquido. Las enfermeras, al ver aquello, gritaron despavoridas y alertaron al personal del hospital para que acudieran los pediatras lo más pronto posible. Al darse cuenta, los familiares entraron al área de cuneros y emitieron gritos y lamentos ensordecedores. 

Burgos: No puedo creerlo... ¿qué?... ¿A qué hospital se refiere?... Muy bien mandaré unidades hacia allá. (¿Qué demonios está sucediendo en esta ciudad?... puede ser que... ¡Esto lo tiene que saber Loyola! será mejor hablarle de inmediato). ¡Vamos!... ¡contesta!... ¡contesta!... ¿Loyola? Soy Burgos, creo que algo está pasando en el hospital de la Loma, al parecer una revuelta de familiares han tomado el hospital, reportaron incendios y también que han secuestrado al personal... ¡Quiero que vayas inmediatamente con el equipo especial de rescate! Averigua que está sucediendo.

Pero en ese mismo momento, en otro punto de la ciudad, un gran y lujoso hotel sería la sede de otra serie de desgracias para cumplir el capricho de un pobre tonto. 

El edificio era muy grande, albergaba solo a las personas de clase alta de la ciudad y a los extranjeros capaces de pagar por los lujos del lugar.

 Etefis se encontraba en lo más alto del hotel, posado sobre una de las orillas del edificio, miraba hacia abajo en dirección de la entrada, contemplando el entrar y salir de las personas. Mientras Zargot estaba en el sótano, mirando hacia el techo, como si pudiera ver a través de la gruesa losa de cemento que soportaba el edificio para empatar la mirada con la otra marioneta. Lo que en realidad estaban haciendo ambas marionetas, era delimitar un volumen de aprisionamiento. Ese espacio sellaba a todas las almas que contuviera, como una especie de trampa para espíritus recién eyectados del cuerpo. Ahora solo hacía falta que salieran de él.

De un momento a otro, algo explotó. Se produjo un ruido inmenso que hizo temblar hasta los cimientos del hotel. Los accesos al edificio se colapsaron y una agresiva llama surgió desde el sótano. Nadie podía entrar o salir del lugar. Las llamas eran intensas y las explosiones continuaban sucediendo de un momento a otro. Todos los huéspedes comenzaron a gritar y a chocar unos contra otros, el fuego avanzaba muy rápido e hizo correr a todos escaleras arriba. Nadie tenía idea de lo que estaba pasando, pero intentaban ponerse a salvo. La gente que se encontraba afuera del hotel se aglomeró a su alrededor; estaban impresionados por lo salvaje de las llamas que se asomaban por las ventanas, entonces se dieron cuenta que aquel fuego consumía al hotel desde abajo, las flamas subían más y más rápido, como si trataran de acorralar a la gente en lo más alto del edificio. Las sirenas de las ambulancias y de las patrullas se hicieron escuchar por toda la ciudad llegando al punto cero lo más rápido que pudieron. La gente atrapada en lo más alto del edificio estaba muy asustada, entre gritos y llantos clamaban por ayuda. De pronto todos se callaron en seco, pues notaron una gran sacudida que les hizo pensar que lo peor estaba por ocurrir. Las explosiones de las calderas del sótano habían fracturado los pilares de la base del hotel, luego entonces el edificio comenzó a desplomarse sobre sus cimientos. Toda la estructura cayó sobre las pobres víctimas que se encontraban atrapadas en el interior del caos. Nadie podía creer lo que sucedía. Las personas que estaban cerca de aquel siniestro intentaron alejarse velozmente; mientras trataban de apartar la vista de aquella infernal imagen, que seducía con el horror, de un edificio colapsándose al mismo tiempo que las llamas devoraban a los huéspedes.  

Los valientes bomberos intentaron quitar el escombro una vez que el edificio cayó por completo, pero increíblemente las llamas surgieron de cada orificio que había entre las piedras; era como si algo alimentara aquellas salvajes flamas. Tardaron mucho en extinguir el fuego, pero aún se sentía el calor que desprendía el lugar. Cuando percibieron el olor a carne quemada, uno de ellos se persignó en señal de respeto a las víctimas, mientras a otro le rodaron las lágrimas por el rostro. Comenzaron una operación de rescate, necesitaron guantes especiales para poder tocar las piedras calientes; cuando por fin encontraron a alguien, y entonces se dieron cuenta de que no habría la posibilidad de hallar a ningún superviviente, pues lo que encontraron no era sino un cadáver totalmente calcinado, en el que solo quedaban pocos restos de carne la cual estaba carbonizada, lo demás era un esqueleto totalmente limpio, en los pies solo había plástico derretido el cual estaba muy adherido a ellos.

Zarofis y Cavalier se encontraban en el centro acuático de la ciudad. Un día muy concurrido, curiosamente. Después de que fueron dejados ahí por Amilkar, comenzaron a moverse en busca del centro de filtrado y purificación de agua.  Aquel lugar se jactaba de ser una instalación cuyas aguas eran reutilizadas gracias a un proceso de purificación de agua, lo que les permitía reutilízala varias veces. Como ahí se concentraba toda el agua del parque, era un buen lugar para poder realizar lo que tenían en mente. 

Niños nadando, gente disfrutando de un buen rato en familia. Nadie esperaba ser víctima de una situación tan desagradable.  

Oliver: Oye Bruno ¿ves a esa chica de ahí?

Bruno: Sí ¿Qué con ella?

Oliver: Quiero invitarle a salir el próximo fin de semana. Se llama Daniela y hace unas semanas que he notado que va al gimnasio que está en la plaza comercial de Shuon. Creo que me gustaría mucho conocerla.

Bruno: ¿Y qué te impide invitarla a salir?

Oliver: Creo que me siento poca cosa para ella. 

Bruno: No seas estúpido, es más ¡sal del agua y vamos por ella!

Oliver: Pero ¿qué dices? ¿Cómo crees?

Bruno: O sales del agua o te saco a la fuerza.

Oliver: Esta bien, tú ganas. No quiero que comiences a comportarte como un psicópata otra vez y hagas otra de tus escenas tontas.

Bruno: ¿A dónde se fue?

Oliver: No lo sé... mira creo que se lazará desde aquel trampolín. No sabía que hiciera clavados, y menos a esa altura. ¡Asombroso!

Bruno: Si no quieres sentirte poca cosa, tendrás que hacer un clavado desde la misma altura. Espera a que salga del agua de nuevo, irás hacia ella y le dirás que mire tu salto, eso funcionará. Me deberás una cerveza después de esto.

En un segundo la situación cambió.

"Y la luz dejó de proyectarse al exterior, la faz de los sacrificados se deformó cual cera derretida. El desgarro de la manifestación reflejada interrumpió los lazos de la cordura y de la locura, aprisionando a la primera y obligándole a presenciar como su mundo es pisoteado por su enferma contraparte. Sean denegridas las ventanas del alma para entregar toda tu percepción al dolor y al sufrimiento de tan cruel angustia; exhumando las peores pesadillas que hoy se hacen realidad. Prisionero de las circunstancias, cubierto con el velo de un verdugo oscuro, azotado por este sin ninguna piedad. En este cielo ninguna estrella brilla más que las otras, porque todas ellas se han apagado para siempre. Poco a poco se desmorona el que poseía el poder, se ha hincado frente a un dios apócrifo, el cual se suma a su tormento. Aunque suplique por la libertad, no me puede ser devuelta pues he renunciado a ella creyendo. Y entonces, todos los miedos son reales, todos los terrores se han cumplido, porque uno de los mayores insultos he proclamado con el cuerpo, con el pensamiento, con cada palabra que pronuncias los corroídos labios. Una música funesta es la marcha de mi penosa y negra peregrinación. He merecido la desgracia, y solo así el universo me ha mantenido satisfecho".

Las personas que se encontraban en el agua comenzaron a gritar, los gritos eran al principio algo inhibidos ya que no querían llamar la atención de los demás, pero después se volvieron más estruendosos, reflejaban el agudo dolor que sentían los condenados. Los que se encontraban fuera del agua solo presenciaron cómo los infortunados comenzaban a intentar salir de las albercas lo más rápido que sus movimientos les permitían. Los ojos de esa gente sangraban, la piel emitía vapores, como si estuvieran quemándose de alguna manera, los cabellos caían a mechones. Los que se encontraban en las profundidades de la piscina no pudieron salir vivos. Solo se podía ver como esos cuerpos se consumían poco a poco. Los salvavidas no se creían lo que veían suceder. Uno de ellos entró a rescatar a alguien que pedía auxilio, al entrar pudo sentir inmediatamente como sus ojos se cocían, su piel se quemaba, él pensó que su vida había terminado en ese instante. La piel de las víctimas se corroía, el dolor era insoportable.

La gente comenzó a salir de las instalaciones, muchos estaban furiosos, otros horrorizados, la pena y desesperación, así como la confusión invadía a cada una de las familias presentes. Muchos entraron a la dirección del lugar exigiendo una explicación. Los expertos del sitio investigaron inmediatamente el agua de las albercas, concluyeron que aquello no era agua.

En ese preciso instante las demás llamadas comenzaron a llegar a la jefatura de policía, el sistema telefónico estaba saturado. Nadie entendía la situación. Burgos estaba atónito, al mismo tiempo que se mostraba algo escéptico ante lo que sus oídos escuchaban; y por un segundo pensó que quizá, tan solo quizá, Loyola podría tener razón. Pero su postura era mantenerse cuerdo ante tal desastre, no podía sucumbir ante las tonterías de su colega. Así que dividió a toda su gente para investigar los tres lugares. Después de dar algunas órdenes, se sentó a meditar un poco la situación. Hace unos meses había ocurrido desastres a una escala menor, pero igual de misteriosos que los sucesos actuales. Era como si alguien le tuviera muy mala fe, o eso era lo que él pensaba. Tan solo hacía un año que él había tomado el cargo de jefe de la policía, pues creía poder ponerle fin a todo lo que estaba aconteciéndose en la ciudad; pero ninguno de sus mejores detectives podía resolver alguno de los casos que habían investigado. Nada tenía sentido, estaba totalmente derrotado. 

Después de semejantes sucesos, los miembros DyM's que se encontraban en la ciudad, sintieron como la piel se les erizaba, no había habido ni un momento para que ellos pudieran reaccionar, las cosas sucedieron demasiado rápido. Aun cuando los más hábiles y experimentados entraron en trance, ninguno pudo ver el rostro del destructor o destructores implicados. Luego entonces se dieron cuenta de que estaban sumamente en desventaja. 

Srita. Otlacotzi: ¡No puede ser! tan sólo pasó un momento de la reunión que tuvimos, y henos aquí de nuevo. 

Ernestina: No cabe duda de que tomaron vidas. ¡Esos desgraciados están de regreso! 

Idalia: En la región de Asia oriental no se registró ningún evento en estas últimas 48 horas, así que convoqué a los miembros más fuertes, no tardarán en llegar. 

Ernestina: Yo he hecho lo mismo, no hay más tiempo. Tan solo imagínense, esas cosas aún no han despertado en su totalidad y han sido capaces de detonar tal cantidad de energía. 

Renato: Yo hace solo unas horas que he llegado, y ya acabo de darme cuenta del nivel que tiene ese manipulador. Pero ¿Están seguros que se trata de uno de los cinco oscuros?

Srita Otlacotzi: ¡Renato no seas tonto! ninguno de los manipuladores actuales tiene tal capacidad de actuación. Los convictos de clase A pueden ocasionar algo similar, pero no a la velocidad con la que esto sucedió... está totalmente fuera de su capacidad, incluso si hubieran sido varios de ellos, creo que nos hubiésemos percatado por las mínimas diferencias en su fuerza.  Debemos admitir que nos han ganado esta vez. 

La nueva reunión se interrumpió de manera abrupta cuando alguien más entró a la sala. Era Mariska, una de los dorlastros y al parecer, venía un poco deseosa de dar una gran noticia. 

Mariska: Señores, les ruego me disculpen, pero hay algo que no había compartido con ustedes porque quería que lo vieran con sus propios ojos. Hay algunas personas que vienen de la región de Oceanía y están dispuestas a ayudarnos.

Renato: Pero quién se atrevería a enfrentar esa cosa, seguro que se trata de todo un ejército.

Mariska: No, solo son dos personas. 

...

Sin embargo, en otro lugar del mundo, había alguien que estaba siendo atormentada por energías desconocidas que llegaban a su mente, como si estuvieran tratando de pedir su ayuda. Altagracia yacía en su cama, últimamente había presentado sensaciones vertiginosas que le hacían perder la estabilidad. Cuando por fin lograba dormir, sus sueños se veían invadidos de sucesos terribles e inquietantes. No pudo contenerse más así que decidió llamar a su prima. 

Ana: Altagracia ¿Qué sucede? ¡Suenas muy mal! ¿Estás enferma?

Altagracia: No, o la verdad no lo sé. Es que no he podido descansar muy bien últimamente, los médicos me revisan, pero no tienen un diagnóstico certero. ¡No aguanto más! creo que hay algo que debo contarte.

Ana: ¡Adelante dime qué es!

Altagracia, con una voz subyugada por el llanto y la ansiedad dijo:

Altagracia: He tenido muchas visiones, hay creaturas y cosas horribles que no entiendo por qué las puedo ver. Hay gente muriendo y algunos otros que son torturados; puedo ver todo eso mientras duermo o también en pequeños momentos en que mi mente parece divagar. En muchas ocasiones puedo ver la casa de tu amigo Amilkar, yo sé lo que sientes por él, pero no siento que sea alguien que debas tener a tu lado.

Ana: Espera un segundo ¿Por qué dices eso?

Altagracia: Le he visto siempre sonreír de una manera muy inquietante. No siento que sea amigable... y esa casa... ¡esa casa!

Ana: ¿Qué sucede con la casa?

Altagracia: Hay algo horrible viviendo en ella, tienen que salir de ahí inmediatamente. Creo que te veré muy pronto Ana, no sé porque, pero siento una gran necesidad de estar en tu ciudad nuevamente. Es como un deseo muy intenso, yo creo que esa podría ser la única forma de cesar todas estas tonterías. 

Tan luego Altagracia colgó el teléfono, su madre entró a su habitación acompañada de una persona.

Olga: Ella es mi hija...

¡Altagracia este hombre ha venido a ayudarnos!



CAPITULO 13

 

CADENA DE LAMENTOS

Alejandro, un chico popular entre las mujeres de su edad y cercanas a esta. Alguien egocéntrico y con mucha confianza en sí mismo. No tenía más preocupación que seguir siendo el eje central de su pequeña sociedad, alguien admirado y celebrado por sus supuestos congéneres. Su problema era no ser lo suficientemente bueno para el mismo, el siempre querer más y más, una ambición peligrosa.

Él se encontraba en su domicilio haciendo lo que mejor sabía. Una de sus rutinas diarias era posar en el espejo del baño, contemplando la grandeza de su físico. No se mostraba muy conforme con lo que ya era. Así que pasaba rato autocriticándose. Algo que les molestaba sus padres era que pusiera muy alto el volumen de su bocina, le encantaba escuchar su música al máximo. Sin embargo, ahora los ojos de la muerte comenzaban a vigilarle. 

Alejandro: ¡Me han visto la cara en el gimnasio! ese imbécil dijo que vería los resultados en tres semanas, ya vamos casi dos meses y no hay nada. Aun así, no creo que haya nadie que iguale a estos bebés. 

Alejandro miró a un costado, algo había llamado su atención; al no observar nada simplemente siguió en lo suyo. Era hora de ducharse así que esperó a que se calentara el agua, abrió la llave de la tina de baño esperando que saliera agua caliente. Entonces, al pie de la puerta había una pequeña figura que hizo que se sorprendiera. Como el muchacho estaba seguro de que no había dejado eso ahí antes, y, además, de no haber visto algo semejante en su casa, inmediatamente se acercó a examinar aquel extraño objeto. 

Alejandro: ¿Qué clase de porquería es esta cosa?

Se inclinó para alzar el objeto del suelo, no era otra cosa que una fea muñeca. Una antigua muñeca de estilo japonés. Él pensó que se trataba de una broma de sus padres o alguno de sus hermanos. El diseño de la muñeca era horrible, pero con detalles muy exquisitos, así que pensó que debía ser algo valiosa. Pero en cuanto se dispuso a estrellarla contra el suelo, Ofuku abrió su boca dejando escapar algo de su interior. Como si hubiera rociado una especie de gas pimienta, al sentir que sus ojos no aguantaban la irritación debida al gas, el chico dejo caer a Ofuku. Él trató de gritar, pero aquel gas irritante que le habían rociado en la cara le impidió poder vocalizar sonido alguno, solo pudo toser y toser de manera desesperada. Los ojos le lloraban y de inmediato adquirieron una coloración roja. Estaban inflamados a tal punto de no permitirle ver nada. 

"Arrojaste tu corona al fuego, desprendiste de ti toda herramienta, ofrendaste el producto de tu esfuerzo, y ofreciste tu sangre en favor de tu necesidad. Adornaste con todo ello a la figura de la perdición. Sus falsos cimientos, los aceptaste como tuyos. Traición es lo que recibe el devoto de una falsa deidad; entonces el suelo sucumbió, su ofrenda pereció a los ojos del creyente. Insultó y manchó su nombre adorando a una bestia enferma de ilusiones asiduas que cegaron los ojos al haber sido tanta su contemplación. La abjuración le ha costado la vida, y su propia alma. Arránquese la piel que le ha servido de cobijo, hierva su sangre para que vuelva al cielo en forma de vapores celestiales, reviéntense los ojos dejando cuencas vacías como el alma que permitieron abandonar. Todas las extremidades átense al cuerpo, porque el culpable se ha entregado."

El joven gritó por el dolor que aquello le infringía, trató de moverse hacia el lavabo para poder limpiarse la cara con agua. Del grifo no salió más que un ácido poderoso y muy corrosivo; parecía magia lo que estaba pasando en ese instante, y de hecho así era. Una magia infernal e inquisitiva era invocada por las bestias encerradas en madera, porcelana y otros materiales, de los cuales, los ojos del marionetista yacían expectantes.

Alejandro aulló de dolor al darse cuenta que no era agua lo que salía del grifo, sus ojos comenzaron a palidecer y después a adquirir una coloración opaca hasta que se erosionaron y dejaron escurrir los humores que contenían. Aunque el chico gritaba, la música a todo volumen impedía que alguien escuchara. Él intentó salir del cuarto de baño, pero al tratar de hacerlo resbaló cayendo de espaldas y pegándose en la parte posterior del cráneo. La contusión fue tan fuerte que fracturó el hueso occipital provocando una hemorragia intensa que tiño la bañera de un rojo vivo y brillante. Ofuku tomo parte de esa sangre y después desapareció junto con las otras marionetas, todas se desvanecieron cual fantasma abandona su manifestación. 

Tres horas pasaron hasta que uno de los padres de Alejandro tuvo la necesidad de ir al baño; la puerta estaba cerrada, la música encendida y a todo volumen repitiéndose una y otra vez. El padre del chico golpeaba la puerta con fuerza sin recibir respuesta alguna del interior de la habitación. Mientras más pasa el tiempo, su padre se desespera y decidió romper el mecanismo de la perilla de la puerta. Cuando logro hacerlo, aventó la puerta con furia para abrirla, y decidido a reprender a Alejandro por ello, comenzó a insultarlo. Pero al darse cuenta de la monstruosa escena, no pudo evitar gritar de horror.

Lamentó profundamente lo que sucedió, pero no entendía que había podido ser. Creyó que alguien había entrado a la casa, así que fue a buscar a su mujer, quien después de percatarse de la muerte de su hijo, no pudo más que aferrarse al cadáver de él y llorar con ira, tristeza y rabia al mismo tiempo. El padre del muchacho estaba asustado y enloquecido de ira. Buscó un arma de fuego que tenía en reserva y comenzó a buscar como loco por toda la casa a quien fuera el responsable de tal desgracia. Sin tener éxito, llamó a la policía reportando el caso y pidió que por favor le enviaran una ambulancia a su hijo. Después de eso, el padre de Alejandro rompió en la habitación todo cuanto se cruzó a su paso hasta llegar nuevamente al cuarto de baño. No podía mirar el rostro desfigurado de su hijo, no tenía ni idea de él porque había sucedido algo así. No tenía enemigos que pudieran odiarle a tal grado de asesinar brutalmente a su hijo, ni tampoco ellos habían notado que alguien hubiese entrado a su casa.

La policía tardo en llegar al domicilio, y aún más la ambulancia. Los paramédicos no podían creer lo que había pasado. La policía estaba totalmente desconcertada, no había indicios de que alguien hubiera entrado a la casa. Ni tampoco había otra entrada por la cual pudiera haber pasado el supuesto asesino más que por la puerta de entrada al cuarto. Revisaron toda la escena del crimen, pero tampoco hallaron nada que pudiera causar el tipo de heridas que manifestaba en el rostro aquel muchacho. Los rastros de cualquier cosa parecían haberse esfumado para siempre.

Burgos: No puedo determinar a simple vista lo que ha pasado en realidad, necesitaremos que todo el equipo se enfoque en esto, deben acordonar toda la propiedad. 

Oficial: ¿Qué cree que haya pasado aquí señor?

Burgos: No lo sé amigo, la verdad es que no lo sé. No había visto esto desde...  (Creo que Loyola estará muy interesado en esto, no puedo creer que esto esté sucediendo de nuevo, el asesino silencioso lo ha vuelto a hacer. Todo parece cuadrar con los anteriores casos, no hay marcas de violencia ni tampoco huellas del agresor ¡No hay nada!).

El oficial Burgos, tenía la seguridad de que los asesinatos ocurridos en la ciudad, que parecían no tener una explicación científica posible, parecían realizados por una misma persona. Todos ellos desencadenaban en tragedia o masacre. Loyola, quien era su colega y amigo, estaba más interesado en los casos, solo que este último creyó estar cerca de resolver el acertijo, sin embargo, no encontró ninguna otra pista que pudiera corroborar sus teorías. 

El padre de Alejandro estaba convencido de que su hijo había sido asesinado de la manera más espantosa posible, se resistía fervientemente a aceptar que aquello fuera un suicidio o un accidente como lo habían sugerido los oficiales; por más que daba vueltas en su cabeza tratando de atar cabos, no podía entender por qué había sucedido, ni quien sería capaz de hacer una cosa así. Alejandro no era un chico con problemas de tipo criminal, jamás había dado ningún indicio para ello a sus padres, era alguien enérgico y vivaz, por lo que la consternación y la confusión se apoderaron de él. Rogaba a los detectives que encontraran al culpable y lo hicieran pagar, no había otra cosa que pudiera hacer en ese momento. 

Burgos estalló de ira cuando se le reportó que no habían encontrado de dónde podía haber provenido el ácido que estaba en los tejidos desfigurado de la víctima. No había rastro alguno de que alguien, además de Alejandro, hubiera estado dentro del cuarto de baño. Encontraron, además, una gran concentración de capsaicina en el que fue el rostro de la víctima. Pero en toda la casa no existía producto alguno que pudiera contener tal ingrediente a tal concentración. Para el oficial Burgos estaba claro, el chico había sido asesinado.

Al mismo tiempo en que habían ocurrido los hechos...

James: Señorita, ¿Está usted bien?

Srita. Otlacotzi: Sí... emm... lo siento James, es solo que he... lo que sucede es que… creo que ya está aquí.

James: ¿De quién habla? 

Srita. Otlacotzi: No lo sé aun exactamente. Pero sé que es uno de ellos, esa presencia tan desagradable y abominable solo puede ser de ellos. Necesito reunirme con los demás DyM, no podemos dejar mucho tiempo. Avísele a la señorita Ernestina que la veremos hoy mismo a las dos de la tarde en el lugar de partida de las 400 familias ¡Es urgente! 

Los DyM un grupo de personas con talentos especiales, conocedores de muchos misterios y guardias de la paz universal. La palabra DyM son solo las siglas del nombre con el que se conoce a este tipo de gente. Destructor y Manipulador, son palabras veladas cuyo significado en realidad sería el de Transmutador, dado que nada en el universo puede ser destruido sino más bien transformado; Manipulador es por la habilidad de trabajar con las energías sublimes existentes en el universo. La mayoría de estas personas estaban de acuerdo en mantener la paz en el mundo haciendo buen uso de sus misteriosas facultades, teniendo normas, reglas y leyes que obedecerían para evitar confrontaciones o algún tipo de desastre. Pero, como todo en la vida, existían individuos cuyos intereses eran distintos, así que se oponían a seguir los acuerdos establecidos, incluso aunque eso significara diezmar a poblaciones enteras. Estos últimos eran perseguidos por los demás DyM y era juzgados y sentenciados por ellos, evitando así el caos en el mundo. 

Amilkar aún no sabía lo que había ocurrido con Alejandro, no lo sabría y, de todas maneras, tampoco le interesaba. Lo único que él quería era que Minerva se recuperara y comenzara a fijarse en él. Aunque su verdadero interés ya no era el mismo que había tenido desde un principio. Ahora estaba manchado con el orgullo y la vanidad de un tonto. 

En la escuela, no se hablaba de otra cosa que no fuera sobre el accidente que habían sufrido sus compañeros hace unos días. Ana estaba preocupada por su amigo, últimamente se mostraba más distante e introvertido cada día. Ivan también había notado el cambio que estaba mostrando Amilkar, y comenzó a preguntarse si se sentía bien. Así que se acercó a él para averiguarlo.

Ivan: ¿Está todo bien?

Amilkar volteo a ver a Ivan, se mostraba serio y sin ánimos de hablar mucho.

Amilkar: Sí, todo está genial.

Ivan: He escuchado decir que te gusta mucho este grupo musical, ¿es muy bueno no? tengo los tres primeros discos que sacaron al mercado hace cinco años. Te interesaría verlos.

Amilkar: ¿Conoces a Phastonium? ¡Genial! No creí que nadie en la escuela supiera que existían.

Amilkar estaba sorprendido de que a alguien más le gustaran los grupos australianos que él escuchaba. Su rostro cambió de pronto a uno con un semblante más agradable. Ivan estaba agraciado de haber podido observar el cambio del chico hacia él.

Ivan: Son uno de mis grupos musicales favoritos. ¿Quisieras escucharlos conmigo algún día? cuando estés menos ocupado, claro.

Amilkar: Por supuesto.

Amilkar sabía que Ivan era un chico muy solitario, él mismo había notado como Ivan había batallado para acercarse a él. Aquello le recordaba el cómo había intentado múltiples ocasiones en interesarle a Minerva, y había fracasado en el intento. No le pareció justo comportarse de la misma manera con Ivan, así que hizo un esfuerzo por tratar de no ser tan rudo con él. Ivan se percató de ello e inmediatamente comenzó a interpretar que podría ser especial para Amilkar.

Ivan: ¿Te interesa la historia antigua?

Amilkar: ... Sí. ¿Por qué lo preguntas?

Ivan: Es que siempre te he visto cerca del exconvento. Siento que todas las personas que frecuentan ese lugar es porque se sienten atraídos por la historia.

Amilkar: ¿Acaso has estado espiándome?

Ivan: ¡No, para nada! Es solo que yo vivo cerca de ahí, y en ocasiones he mirado que estas meditando en ese lugar. Nunca he querido molestarte, por esa razón no te había dicho nada. (Espero no haber cometido alguna imprudencia al contárselo ¡no quiero arruinarlo!).

La forma tan suave en que hablaba Ivan lograban tranquilizar la actitud agresiva de Amilkar, haciendo que este se diera cuenta de la forma en que contestaba o planeaba hacerlo, y entonces trataba de modular su tono de voz para no sonar tan arrogante o áspero.

Amilkar: Ya veo, pierde cuidado, es solo que en verdad me siento atraído por el pasado. No sé cómo explicarlo.

Ivan: No es necesario, yo te entiendo... ¡Oh! debo irme, ya viene la señorita Pérez.

Los docentes de la escuela comunicaron la noticia sobre el fallecimiento de Esteban a todo el alumnado. Hicieron una ceremonia muy corta en su honor, en la que trataban de mostrar luto y sus respetos a la familia del fallecido. Además de ello comunicaron sobre el estado de salud de los demás infortunados, todos se encontraban estables. Incluso Minerva, quien ya había despertado del coma hacía unas pocas horas. Aquello captó de inmediato la atención de Amilkar. En ese preciso instante se estaba preguntando si era posible hacerse del corazón de Minerva con la ayuda y el poder de las marionetas. 

Amilkar: Si tan solo hubiese alguna manera... ¿Será posible?...

Después de que las clases terminaron, Ana se apresuró para alcanzar a Amilkar quien estaba caminando solo devuelta, ella estaba extrañada de que no le hubiera esperado como siempre lo hacía además de que se dio cuenta de que no estaba yendo a su casa. 

Ana: ¿Amilkar estas bien? ¿He hecho algo que te hiciera enojar?

Amilkar: No. ¿Por qué lo dices?

Ana: Siento como si estuvieras tomando algo de distancia, sé que lo que ha sucedido te tiene conmocionado, pero...

Amilkar: ¿Qué quieres decir? ¿Por qué debería sentirme así? ¿Estas insinuando algo?

Ana: ¡Por supuesto que no! Es solo que mírate, te has puesto a la defensiva con tan solo una pregunta.

Amilkar: Lo siento, no es mi intención.

Ana: Amilkar, Yo sé lo que sientes y has sentido por Minerva desde hace mucho tiempo.

Amilkar se quedó perplejo al escuchar aquello.

Ana: Sí, he sabido que sientes algo muy especial por ella. Sé que no es de mi incumbencia, pero creo que deberías alegrarte ya que esta mejor ¿no crees?

Un silencio de algunos segundos interrumpió la conversación entre ambos.

Amilkar: Tienes razón.

Ana: Quería saber si me acompañarías al hospital para poder verla.

Amilkar: Sí, creo que es muy buena idea. Emm ¿Hace cuánto lo sabes?

Ana: Amil, no soy tonta, además he estado contigo desde hace mucho tiempo Me doy cuenta porque te conozco muy bien.

Amilkar: ¿Irá tu prima?

Ana: No, Altagracia ha regresado a su casa, sus vacaciones han terminado; bueno, la verdad es que tenía que hacer algunos pendientes antes de regresar a su escuela y por eso ha tenido que volver. Me encargó que te dijera que le ha encantado mucho conocerte.

Amilkar estaba algo sorprendido de que Ana le dijera lo que había notado, después de todo, creo que no era bueno disimulando las cosas. Pero él no se percataba de lo que una amistad especial significaba.

Ana: (Amilkar, he notado que estas muy retraído. Probablemente por lo que ha sucedido con ella. Pero, ojalá vuelvas a ser el mismo de antes lo más pronto posible).

Los chicos llegaron al hospital, en esta ocasión, Amilkar llevaba su identificación y pudo acceder sin problemas. Cuando llegó a la habitación donde estaba Minerva, quiso abrir la puerta, pero un pensamiento le impidió hacerlo tan rápido como el esperaba. En ese momento se preguntó ¿Cómo se encontraría ella? ¿Habría pasado algo que le impidiera ser la misma persona de siempre?

Al abrir la puerta, vio que ella estaba recostada, con algunos vendajes en las manos y algunos parches hechos de gasas que cubrían algunas de sus heridas. Por lo demás parecía estar integra. Sintió gran alivio al ver que Minerva estaba consciente y sin pérdidas aparentes de alguna parte de su cuerpo. Inmediatamente se acercó hacia ella, no se percató que la madre de la chica estaba en aquel lugar. A él solo le importaba poder escuchar su voz y saber que le reconocía. Entró intempestivamente y entonces: 

Amilkar: ¡Minerva! ¡Gracias al cielo, estas bien!

Minerva: … Amilkar ¡Hola! 

Ana decidió no entrar y esperar afuera en el pasillo.

Engracia: Tú debes ser compañero de mi hija. Me agrada que hayan venido a visitarla todos ustedes. Creo que mi hija es muy popular, ha venido tanta gente que siento que tengo una deuda enorme con todos ustedes por mostrarle su apoyo. 

Cuando la madre de Minerva dijo aquello, se sintió algo cohibido y borró su expresión de sorpresa. Engracia se dio cuenta y les dijo que les dejaría solos un momento, pues tenía que comunicarse con su familia. La señora salió de la habitación dejando a los chicos solos. 

Amilkar: ¿Estas bien? ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas que te traiga algo o llame a una enfermera?

Minerva: No es necesario, gracias. Pronto me darán de alta, solo quiero saber cómo están los otros chicos. Nadie me ha querido decir que fue lo que pasó exactamente Solo me han dicho que tuvimos un accidente, pero no recuerdo exactamente lo que pasó ni tampoco recuerdo con quienes estuve. 

Amilkar iba a dar su golpe de gracia en la mente de Minerva, como si pensara en proclamar su victoria por haberse deshecho de Esteban. Disfrutaría comunicarle su muerte a ella, casi como si intentara decir que él era quien le convenía y que nadie más podría pretenderla.

Amilkar: Emm… bueno…no… no quisiera ser yo el que te diera esas noticias...

Minerva: ¡Por favor, dime! nadie me ha querido decir nada y hace que me sienta intranquila.

Amilkar: Subiste junto con otros chicos a un auto para auxiliar a Esteban...

Minerva recordó en un momento lo que había pasado en las canchas, el momento en que Esteban parecía haber enfermado de repente.

Amilkar: Fueron a toda velocidad hacia un hospital, pero chocaron con otro automóvil, y básicamente eso fue lo que ocurrió.

Minerva: ¿Y cómo están todos? ¿Qué sucedió con Esteban?

Aquella preocupación hizo que Amilkar sintiera celos, y así, su anuncio estaba contaminado aún más con la ira. Apretó los dientes y se contuvo un segundo, mientras la rabia terminaba de impregnar sus palabras. 

Amilkar: Esteban murió, su cráneo se destrozó, creo que no tuvo una muerte muy larga, de hecho, fue inmediata. 

Las lágrimas brotaron del rostro de Minerva, ella no podía creer lo que había escuchado de los labios del chico.

Minerva: ¿Cómo pudo ser? Pero... ¡No!

Amilkar: Creo que no debí decirte nada. Lo siento mucho, no fue mi intención hacerte llorar. (Maldición, está llorando por ese maldito patán).

Entre sollozos ella dijo:

Minerva: ¡No! no es tu culpa ¿Cómo podría serlo? Es más, te agradezco por haber sido sincero conmigo y no ocultarme nada de eso. 

La enfermera llegó a la habitación era hora de administrar la dosis de medicamentos indicada para ese momento. Les dijo a los chicos que la hora de visita había terminado e invitó a salir a Amilkar de ahí. El chico se despidió de Minerva y salió. Amilkar sabía que pronto recibiría la noticia de lo sucedido con el tal Alejandro, pero no quiso soltar todo eso de golpe, prefirió dejar que se repusiera por completo. Pudiera ser que, en realidad, no amaba a Esteban, pero había escuchado como llamaba a Alejandro en la visión que tuvo. Creyó haberse liberado de la competencia, así que salió del lugar, con una sonrisa de satisfacción. Pero con una pregunta más en la cabeza.

Amilkar: ¿Cómo puedo ser yo, el único hombre por el que suspire Minerva?

Zarofis: Señor, hay una forma de saberlo. 

Amilkar: ¿Quién es?

Zarofis: Soy vuestro fiel siervo, Zarofis.

Amilkar: ¡Dime cómo ser el único hombre en su vida!

Zarofis: Necesitáis evocar los sentimientos que eso conlleva.

Amilkar: Pero ¿Cómo hago eso?

Zarofis: Vos podéis hacer todo lo que desee, vos es el amo. Las cosas que necesitáis estáis todas a vuestro alcance, solo necesitáis una orden para que todo le seáis concedido. 

Amilkar: Tengo curiosidad, dime ¿Qué es lo que se necesita?

Zarofis: Una persona siente atracción por fuerzas poderosas, eventos con vibraciones majestuosas, con el denegrir de los viejos tiempos, la ciencia del intercambio os mostrará el precio por un producto solemne. La sangre de los vástagos inocentes, la cual es pura y preciosa. La lagrima del duelo acaecido, un arrebato de la faz, y la libertad de un hombre. Todas esas cosas por una sola.

Amilkar: ¿Qué tengo que hacer?

Zarofis: Solo una orden bastará para que vuestra voluntad sea impuesta sobre el universo entero.

Amilkar: Entonces háganlo. Diles a todos que quiero que consigan lo necesario. 

Atendiendo la orden de su amo, Zarofis invocó a las demás bestias y les comentó sobre los deseos de su señor. Así, las marionetas comenzarían una orquesta llena de horror y sufrimiento, el cual desde el principio tenía un solo propósito. Pero al mismo tiempo...

Representante de asamblea: Bienvenida señorita Otlacotzi, le estábamos esperando a usted y a la dorlastro principal.

Srita Otlacotzi: Qué extraño ¿No se supone que los dorlastros son los primeros en llegar?

Representante de asamblea: Así es. Pero creo que lo que está sucediendo ha tenido que ver en el retraso de Ernestina.

Ernestina: Disculpen señores, he tenido un pequeño contratiempo. No aplazaremos la reunión del día de hoy, así que iré directamente al grano. Como todos ya saben, los poderes de los oscuros se han hecho sentir por todo el mundo. Afortunadamente solo ha sido de uno de ellos.

Idalia: ¿Cómo sabe que se trata de uno solo de ellos? pueden mimetizar su presencia y hacerla parecer como si fuera una.

Ernestina: Mi equipo y yo hemos seguido la pista de esas apariciones y ciertos incidentes que han sido provocados por la presencia de estos entes. Además, ninguno de ellos tiene miedo de nosotros. No tienen necesidad de esconderse. Por lo que a ellos concierne, serían capaces de pelearse entre sí haciendo manifiesto su poder para atraer a los demás armando un gran escándalo. Hasta hace unos minutos pude sentir una de las manifestaciones, pero fue muy sutil, supongo que ha cambiado de ejecutor. Lo cual quiere decir que aún no está presente una entidad completa. Por más que nos hemos esforzado, no pudimos determinar la naturaleza de su poder. 

Srita. Otlacotzi: No tenemos mucho tiempo, solo es cuestión de algunos días u horas para que reúnan el poder para completarse. 

Idalia: Supongo que están jugando con nuestra percepción. Pero eso indica que sí tienen necesidad de esconderse, por lo menos por el momento así parece. Si nosotros impedimos su resurgimiento; no habrá nada que temer. 

Ernestina: Bueno, sea cual fuere la razón de la intermitencia en la emanación de su fuerza; es por ello que les he convocado aquí a todos ustedes. Es necesario que unamos nuestra fuerza en esta región para poder precisar, pero tendrá que ser en el momento exacto en el que se sienta aquella fuerza.

Mariska: Pero eso quiere decir que tendremos que permanecer todos en un preciso lugar ¿O me equivoco? 

Representante de Asamblea: Es bien sabido que aquellos monstruos requieren de una gran cantidad de energía espiritual oscura. Así que inevitablemente habrá una serie de decesos por los cuales debemos estar preparados. 

Idalia: ¡Que el cielo nos ayude! 

Srita. Otlacotzi: Creo que todos hemos cancelado nuestras actividades secundarias. Porque si no detenemos esto, no habrá piedad para ningún ser vivo. No quiero ni pensar en el caos que se desatará por la intromisión de uno de esos monstruos. 

La reunión de DyM's había determinado la vigilancia total de la zona en donde habían triangulado el surgimiento de la gran cantidad de energía que había aparecido recientemente. No podían disgregarse, pues al hacerlo, podrían perder la oportunidad para poder localizar de una vez por todas a los amos de la oscuridad. El representante de la asamblea dio la indicación de alertar a todos los DyM's del mundo, pues de ser posible, necesitarían de la fuerza de todos ellos. Lo que la comunidad de destructores no esperaba, es que todos esos sucesos ocurrirían inmediatamente y en un mismo tiempo.

Amilkar llevó a Zedkiel y Astalot a un hospital, el chico no sabía porque sus marionetas le pedían que las transportara a diferentes lugares. Pero el oscuro propósito y el capricho del joven soñador movían su voluntad. Más tarde, Amilkar llevó a Etefis y Zargot a un gran edificio de la ciudad. Mientras que a Zarofis y Cavalier los transportó a un centro recreativo acuático. Ofuku se quedaría con el joven para vigilar cualquier situación. 


capitulo 12