CADENA DE LAMENTOS
Alejandro, un chico
popular entre las mujeres de su edad y cercanas a esta. Alguien egocéntrico y
con mucha confianza en sí mismo. No tenía más preocupación que seguir siendo el
eje central de su pequeña sociedad, alguien admirado y celebrado por sus
supuestos congéneres. Su problema era no ser lo suficientemente bueno para el
mismo, el siempre querer más y más, una ambición peligrosa.
Él se encontraba en
su domicilio haciendo lo que mejor sabía. Una de sus rutinas diarias era posar
en el espejo del baño, contemplando la grandeza de su físico. No se mostraba
muy conforme con lo que ya era. Así que pasaba rato autocriticándose. Algo que
les molestaba sus padres era que pusiera muy alto el volumen de su bocina,
le encantaba escuchar su música al máximo. Sin embargo, ahora los ojos de la
muerte comenzaban a vigilarle.
Alejandro: ¡Me han visto la cara en el gimnasio! ese imbécil dijo que
vería los resultados en tres semanas, ya vamos casi dos meses y no hay nada. Aun
así, no creo que haya nadie que iguale a estos bebés.
Alejandro miró a un
costado, algo había llamado su atención; al no observar nada simplemente siguió
en lo suyo. Era hora de ducharse así que esperó a que se calentara el agua,
abrió la llave de la tina de baño esperando que saliera agua caliente.
Entonces, al pie de la puerta había una pequeña figura que hizo que se
sorprendiera. Como el muchacho estaba seguro de que no había dejado eso ahí
antes, y, además, de no haber visto algo semejante en su casa,
inmediatamente se acercó a examinar aquel extraño objeto.
Alejandro: ¿Qué clase de porquería es esta cosa?
Se inclinó para alzar
el objeto del suelo, no era otra cosa que una fea muñeca. Una antigua muñeca de
estilo japonés. Él pensó que se trataba de una broma de sus padres o alguno de
sus hermanos. El diseño de la muñeca era horrible, pero con detalles muy exquisitos,
así que pensó que debía ser algo valiosa. Pero en cuanto se dispuso a estrellarla
contra el suelo, Ofuku abrió su boca dejando escapar algo de su interior. Como
si hubiera rociado una especie de gas pimienta, al sentir que sus ojos no
aguantaban la irritación debida al gas, el chico dejo caer a Ofuku. Él trató de
gritar, pero aquel gas irritante que le habían rociado en la cara le impidió
poder vocalizar sonido alguno, solo pudo toser y toser de manera desesperada.
Los ojos le lloraban y de inmediato adquirieron una coloración roja. Estaban
inflamados a tal punto de no permitirle ver nada.
"Arrojaste tu corona al fuego, desprendiste de ti toda herramienta,
ofrendaste el producto de tu esfuerzo, y ofreciste tu sangre en favor de tu
necesidad. Adornaste con todo ello a la figura de la perdición. Sus falsos
cimientos, los aceptaste como tuyos. Traición es lo que recibe el devoto de una
falsa deidad; entonces el suelo sucumbió, su ofrenda pereció a los ojos del
creyente. Insultó y manchó su nombre adorando a una bestia enferma de ilusiones
asiduas que cegaron los ojos al haber sido tanta su contemplación. La
abjuración le ha costado la vida, y su propia alma. Arránquese la piel que le
ha servido de cobijo, hierva su sangre para que vuelva al cielo en forma de vapores
celestiales, reviéntense los ojos dejando cuencas vacías como el alma que
permitieron abandonar. Todas las extremidades átense al cuerpo, porque el
culpable se ha entregado."
El joven gritó por el
dolor que aquello le infringía, trató de moverse hacia el lavabo para poder
limpiarse la cara con agua. Del grifo no salió más que un ácido poderoso y muy
corrosivo; parecía magia lo que estaba pasando en ese instante, y de hecho así
era. Una magia infernal e inquisitiva era invocada por las bestias encerradas
en madera, porcelana y otros materiales, de los cuales, los ojos del
marionetista yacían expectantes.
Alejandro aulló de
dolor al darse cuenta que no era agua lo que salía del grifo, sus ojos
comenzaron a palidecer y después a adquirir una coloración opaca hasta que se
erosionaron y dejaron escurrir los humores que contenían. Aunque el chico
gritaba, la música a todo volumen impedía que alguien escuchara. Él intentó
salir del cuarto de baño, pero al tratar de hacerlo resbaló cayendo de espaldas
y pegándose en la parte posterior del cráneo. La contusión fue tan fuerte que
fracturó el hueso occipital provocando una hemorragia intensa que tiño la
bañera de un rojo vivo y brillante. Ofuku tomo parte de esa sangre y después
desapareció junto con las otras marionetas, todas se desvanecieron cual
fantasma abandona su manifestación.
Tres horas pasaron
hasta que uno de los padres de Alejandro tuvo la necesidad de ir al baño; la
puerta estaba cerrada, la música encendida y a todo volumen repitiéndose una y otra
vez. El padre del chico golpeaba la puerta con fuerza sin recibir respuesta
alguna del interior de la habitación. Mientras más pasa el tiempo, su padre se
desespera y decidió romper el mecanismo de la perilla de la puerta. Cuando
logro hacerlo, aventó la puerta con furia para abrirla, y decidido a reprender
a Alejandro por ello, comenzó a insultarlo. Pero al darse cuenta de la
monstruosa escena, no pudo evitar gritar de horror.
Lamentó profundamente
lo que sucedió, pero no entendía que había podido ser. Creyó que alguien había
entrado a la casa, así que fue a buscar a su mujer, quien después de percatarse
de la muerte de su hijo, no pudo más que aferrarse al cadáver de él y llorar
con ira, tristeza y rabia al mismo tiempo. El padre del muchacho estaba asustado
y enloquecido de ira. Buscó un arma de fuego que tenía en reserva y comenzó a
buscar como loco por toda la casa a quien fuera el responsable de tal
desgracia. Sin tener éxito, llamó a la policía reportando el caso y pidió que
por favor le enviaran una ambulancia a su hijo. Después de eso, el padre de
Alejandro rompió en la habitación todo cuanto se cruzó a su paso hasta llegar
nuevamente al cuarto de baño. No podía mirar el rostro desfigurado de su hijo,
no tenía ni idea de él porque había sucedido algo así. No tenía enemigos que
pudieran odiarle a tal grado de asesinar brutalmente a su hijo, ni tampoco
ellos habían notado que alguien hubiese entrado a su casa.
La policía tardo en
llegar al domicilio, y aún más la ambulancia. Los paramédicos no podían creer
lo que había pasado. La policía estaba totalmente desconcertada, no había
indicios de que alguien hubiera entrado a la casa. Ni tampoco había otra
entrada por la cual pudiera haber pasado el supuesto asesino más que por la
puerta de entrada al cuarto. Revisaron toda la escena del crimen, pero tampoco
hallaron nada que pudiera causar el tipo de heridas que manifestaba en el
rostro aquel muchacho. Los rastros de cualquier cosa parecían haberse
esfumado para siempre.
Burgos: No puedo determinar a simple vista lo que ha pasado en realidad,
necesitaremos que todo el equipo se enfoque en esto, deben acordonar toda la
propiedad.
Oficial: ¿Qué cree que haya pasado aquí señor?
Burgos: No lo sé amigo, la verdad es que no lo sé. No había visto esto
desde... (Creo que Loyola estará muy interesado en esto, no puedo creer
que esto esté sucediendo de nuevo, el asesino silencioso lo ha vuelto a hacer.
Todo parece cuadrar con los anteriores casos, no hay marcas de violencia ni
tampoco huellas del agresor ¡No hay nada!).
El oficial Burgos,
tenía la seguridad de que los asesinatos ocurridos en la ciudad, que parecían
no tener una explicación científica posible, parecían realizados por una misma
persona. Todos ellos desencadenaban en tragedia o masacre. Loyola, quien era su
colega y amigo, estaba más interesado en los casos, solo que este último creyó
estar cerca de resolver el acertijo, sin embargo, no encontró ninguna otra
pista que pudiera corroborar sus teorías.
El padre de Alejandro
estaba convencido de que su hijo había sido asesinado de la manera más
espantosa posible, se resistía fervientemente a aceptar que aquello fuera un
suicidio o un accidente como lo habían sugerido los oficiales; por más que daba
vueltas en su cabeza tratando de atar cabos, no podía entender por qué había
sucedido, ni quien sería capaz de hacer una cosa así. Alejandro no era un chico
con problemas de tipo criminal, jamás había dado ningún indicio para ello a sus
padres, era alguien enérgico y vivaz, por lo que la consternación y la confusión
se apoderaron de él. Rogaba a los detectives que encontraran al culpable y lo
hicieran pagar, no había otra cosa que pudiera hacer en ese momento.
Burgos estalló de ira
cuando se le reportó que no habían encontrado de dónde podía haber provenido el
ácido que estaba en los tejidos desfigurado de la víctima. No había rastro
alguno de que alguien, además de Alejandro, hubiera estado dentro del cuarto de
baño. Encontraron, además, una gran concentración de capsaicina en el que fue
el rostro de la víctima. Pero en toda la casa no existía producto alguno que
pudiera contener tal ingrediente a tal concentración. Para el oficial Burgos
estaba claro, el chico había sido asesinado.
Al mismo tiempo en
que habían ocurrido los hechos...
James: Señorita, ¿Está usted bien?
Srita. Otlacotzi: Sí... emm... lo siento James, es solo que he... lo que
sucede es que… creo que ya está aquí.
James: ¿De quién habla?
Srita. Otlacotzi: No lo sé aun exactamente. Pero sé que es uno de ellos,
esa presencia tan desagradable y abominable solo puede ser de ellos. Necesito
reunirme con los demás DyM, no podemos dejar mucho tiempo. Avísele a la
señorita Ernestina que la veremos hoy mismo a las dos de la tarde en el lugar
de partida de las 400 familias ¡Es urgente!
Los DyM un grupo de
personas con talentos especiales, conocedores de muchos misterios y guardias de
la paz universal. La palabra DyM son solo las siglas del nombre con el que se
conoce a este tipo de gente. Destructor y Manipulador, son palabras veladas
cuyo significado en realidad sería el de Transmutador, dado que nada en el
universo puede ser destruido sino más bien transformado; Manipulador es por la
habilidad de trabajar con las energías sublimes existentes en el universo. La
mayoría de estas personas estaban de acuerdo en mantener la paz en el mundo
haciendo buen uso de sus misteriosas facultades, teniendo normas, reglas y
leyes que obedecerían para evitar confrontaciones o algún tipo de desastre.
Pero, como todo en la vida, existían individuos cuyos intereses eran distintos,
así que se oponían a seguir los acuerdos establecidos, incluso aunque eso
significara diezmar a poblaciones enteras. Estos últimos eran perseguidos por
los demás DyM y era juzgados y sentenciados por ellos, evitando así el caos en
el mundo.
Amilkar aún no sabía
lo que había ocurrido con Alejandro, no lo sabría y, de todas maneras, tampoco
le interesaba. Lo único que él quería era que Minerva se recuperara y comenzara
a fijarse en él. Aunque su verdadero interés ya no era el mismo que había
tenido desde un principio. Ahora estaba manchado con el orgullo y la vanidad de
un tonto.
En la escuela, no se
hablaba de otra cosa que no fuera sobre el accidente que habían sufrido sus
compañeros hace unos días. Ana estaba preocupada por su amigo, últimamente se
mostraba más distante e introvertido cada día. Ivan también había notado el
cambio que estaba mostrando Amilkar, y comenzó a preguntarse si se sentía bien.
Así que se acercó a él para averiguarlo.
Ivan: ¿Está todo bien?
Amilkar volteo a ver
a Ivan, se mostraba serio y sin ánimos de hablar mucho.
Amilkar: Sí, todo está genial.
Ivan: He escuchado decir que te gusta mucho este grupo musical, ¿es muy
bueno no? tengo los tres primeros discos que sacaron al mercado hace cinco
años. Te interesaría verlos.
Amilkar: ¿Conoces a Phastonium? ¡Genial! No creí que nadie en la escuela
supiera que existían.
Amilkar estaba
sorprendido de que a alguien más le gustaran los grupos australianos que él
escuchaba. Su rostro cambió de pronto a uno con un semblante más agradable.
Ivan estaba agraciado de haber podido observar el cambio del chico hacia él.
Ivan: Son uno de mis grupos musicales favoritos. ¿Quisieras escucharlos
conmigo algún día? cuando estés menos ocupado, claro.
Amilkar: Por supuesto.
Amilkar sabía que
Ivan era un chico muy solitario, él mismo había notado como Ivan había
batallado para acercarse a él. Aquello le recordaba el cómo había intentado
múltiples ocasiones en interesarle a Minerva, y había fracasado en el intento.
No le pareció justo comportarse de la misma manera con Ivan, así que hizo un
esfuerzo por tratar de no ser tan rudo con él. Ivan se percató de ello e
inmediatamente comenzó a interpretar que podría ser especial para Amilkar.
Ivan: ¿Te interesa la historia antigua?
Amilkar: ... Sí. ¿Por qué lo preguntas?
Ivan: Es que siempre te he visto cerca del exconvento. Siento que todas
las personas que frecuentan ese lugar es porque se sienten atraídos por la
historia.
Amilkar: ¿Acaso has estado espiándome?
Ivan: ¡No, para nada! Es solo que yo vivo cerca de ahí, y en ocasiones
he mirado que estas meditando en ese lugar. Nunca he querido molestarte, por
esa razón no te había dicho nada. (Espero no haber cometido alguna imprudencia al
contárselo ¡no quiero arruinarlo!).
La forma tan suave en
que hablaba Ivan lograban tranquilizar la actitud agresiva de Amilkar, haciendo
que este se diera cuenta de la forma en que contestaba o planeaba hacerlo, y
entonces trataba de modular su tono de voz para no sonar tan arrogante o
áspero.
Amilkar: Ya veo, pierde cuidado, es solo que en verdad me siento atraído
por el pasado. No sé cómo explicarlo.
Ivan: No es necesario, yo te entiendo... ¡Oh! debo irme, ya viene la
señorita Pérez.
Los docentes de la
escuela comunicaron la noticia sobre el fallecimiento de Esteban a todo el
alumnado. Hicieron una ceremonia muy corta en su honor, en la que trataban de
mostrar luto y sus respetos a la familia del fallecido. Además de ello
comunicaron sobre el estado de salud de los demás infortunados, todos se
encontraban estables. Incluso Minerva, quien ya había despertado del coma hacía
unas pocas horas. Aquello captó de inmediato la atención de Amilkar. En ese
preciso instante se estaba preguntando si era posible hacerse del corazón de
Minerva con la ayuda y el poder de las marionetas.
Amilkar: Si tan solo hubiese alguna manera... ¿Será posible?...
Después de que las
clases terminaron, Ana se apresuró para alcanzar a Amilkar quien estaba caminando
solo devuelta, ella estaba extrañada de que no le hubiera esperado como siempre
lo hacía además de que se dio cuenta de que no estaba yendo a su casa.
Ana: ¿Amilkar estas bien? ¿He hecho algo que te hiciera enojar?
Amilkar: No. ¿Por qué lo dices?
Ana: Siento como si estuvieras tomando algo de distancia, sé que lo que
ha sucedido te tiene conmocionado, pero...
Amilkar: ¿Qué quieres decir? ¿Por qué debería sentirme así? ¿Estas
insinuando algo?
Ana: ¡Por supuesto que no! Es solo que mírate, te has puesto a la
defensiva con tan solo una pregunta.
Amilkar: Lo siento, no es mi intención.
Ana: Amilkar, Yo sé lo que sientes y has sentido por Minerva desde hace
mucho tiempo.
Amilkar se quedó
perplejo al escuchar aquello.
Ana: Sí, he sabido que sientes algo muy especial por ella. Sé que no es
de mi incumbencia, pero creo que deberías alegrarte ya que esta mejor ¿no
crees?
Un silencio de
algunos segundos interrumpió la conversación entre ambos.
Amilkar: Tienes razón.
Ana: Quería saber si me acompañarías al hospital para poder verla.
Amilkar: Sí, creo que es muy buena idea. Emm ¿Hace cuánto lo sabes?
Ana: Amil, no soy tonta, además he estado contigo desde hace mucho
tiempo Me doy cuenta porque te conozco muy bien.
Amilkar: ¿Irá tu prima?
Ana: No, Altagracia ha regresado a su casa, sus vacaciones han
terminado; bueno, la verdad es que tenía que hacer algunos pendientes antes de regresar
a su escuela y por eso ha tenido que volver. Me encargó que te dijera que le ha
encantado mucho conocerte.
Amilkar estaba algo
sorprendido de que Ana le dijera lo que había notado, después de todo, creo que
no era bueno disimulando las cosas. Pero él no se percataba de lo que una
amistad especial significaba.
Ana: (Amilkar, he notado que estas muy retraído. Probablemente por lo
que ha sucedido con ella. Pero, ojalá vuelvas a ser el mismo de antes lo más
pronto posible).
Los chicos llegaron
al hospital, en esta ocasión, Amilkar llevaba su identificación y pudo acceder
sin problemas. Cuando llegó a la habitación donde estaba Minerva, quiso abrir
la puerta, pero un pensamiento le impidió hacerlo tan rápido como el esperaba.
En ese momento se preguntó ¿Cómo se encontraría ella? ¿Habría pasado algo que
le impidiera ser la misma persona de siempre?
Al abrir la puerta,
vio que ella estaba recostada, con algunos vendajes en las manos y algunos
parches hechos de gasas que cubrían algunas de sus heridas. Por lo demás
parecía estar integra. Sintió gran alivio al ver que Minerva estaba consciente
y sin pérdidas aparentes de alguna parte de su cuerpo. Inmediatamente se acercó
hacia ella, no se percató que la madre de la chica estaba en aquel lugar. A él
solo le importaba poder escuchar su voz y saber que le reconocía. Entró
intempestivamente y entonces:
Amilkar: ¡Minerva! ¡Gracias al cielo, estas bien!
Minerva: … Amilkar ¡Hola!
Ana decidió no entrar
y esperar afuera en el pasillo.
Engracia: Tú debes ser compañero de mi hija. Me agrada que hayan venido
a visitarla todos ustedes. Creo que mi hija es muy popular, ha venido tanta
gente que siento que tengo una deuda enorme con todos ustedes por mostrarle su
apoyo.
Cuando la madre de
Minerva dijo aquello, se sintió algo cohibido y borró su expresión de sorpresa.
Engracia se dio cuenta y les dijo que les dejaría solos un momento, pues tenía
que comunicarse con su familia. La señora salió de la habitación dejando a los
chicos solos.
Amilkar: ¿Estas bien? ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas que te traiga algo o
llame a una enfermera?
Minerva: No es necesario, gracias. Pronto me darán de alta, solo quiero
saber cómo están los otros chicos. Nadie me ha querido decir que fue lo que
pasó exactamente Solo me han dicho que tuvimos un accidente, pero no recuerdo
exactamente lo que pasó ni tampoco recuerdo con quienes estuve.
Amilkar iba a dar su
golpe de gracia en la mente de Minerva, como si pensara en proclamar su
victoria por haberse deshecho de Esteban. Disfrutaría comunicarle su muerte a
ella, casi como si intentara decir que él era quien le convenía y que nadie más
podría pretenderla.
Amilkar: Emm… bueno…no… no quisiera ser yo el que te diera esas
noticias...
Minerva: ¡Por favor, dime! nadie me ha querido decir nada y hace que me
sienta intranquila.
Amilkar: Subiste junto con otros chicos a un auto para auxiliar a
Esteban...
Minerva recordó en un
momento lo que había pasado en las canchas, el momento en que Esteban parecía
haber enfermado de repente.
Amilkar: Fueron a toda velocidad hacia un hospital, pero chocaron con
otro automóvil, y básicamente eso fue lo que ocurrió.
Minerva: ¿Y cómo están todos? ¿Qué sucedió con Esteban?
Aquella preocupación
hizo que Amilkar sintiera celos, y así, su anuncio estaba contaminado aún más
con la ira. Apretó los dientes y se contuvo un segundo, mientras la rabia
terminaba de impregnar sus palabras.
Amilkar: Esteban murió, su cráneo se destrozó, creo que no tuvo una
muerte muy larga, de hecho, fue inmediata.
Las lágrimas brotaron
del rostro de Minerva, ella no podía creer lo que había escuchado de los labios
del chico.
Minerva: ¿Cómo pudo ser? Pero... ¡No!
Amilkar: Creo que no debí decirte nada. Lo siento mucho, no fue mi
intención hacerte llorar. (Maldición, está llorando por ese maldito patán).
Entre sollozos ella
dijo:
Minerva: ¡No! no es tu culpa ¿Cómo podría serlo? Es más, te agradezco
por haber sido sincero conmigo y no ocultarme nada de eso.
La enfermera llegó a
la habitación era hora de administrar la dosis de medicamentos indicada para
ese momento. Les dijo a los chicos que la hora de visita había terminado e
invitó a salir a Amilkar de ahí. El chico se despidió de Minerva y salió.
Amilkar sabía que pronto recibiría la noticia de lo sucedido con el tal
Alejandro, pero no quiso soltar todo eso de golpe, prefirió dejar que se
repusiera por completo. Pudiera ser que, en realidad, no amaba a Esteban, pero
había escuchado como llamaba a Alejandro en la visión que tuvo. Creyó haberse
liberado de la competencia, así que salió del lugar, con una sonrisa de
satisfacción. Pero con una pregunta más en la cabeza.
Amilkar: ¿Cómo puedo ser yo, el único hombre por el que suspire Minerva?
Zarofis: Señor, hay una forma de saberlo.
Amilkar: ¿Quién es?
Zarofis: Soy vuestro fiel siervo, Zarofis.
Amilkar: ¡Dime cómo ser el único hombre en su vida!
Zarofis: Necesitáis evocar los sentimientos que eso conlleva.
Amilkar: Pero ¿Cómo hago eso?
Zarofis: Vos podéis hacer todo lo que desee, vos es el amo. Las cosas
que necesitáis estáis todas a vuestro alcance, solo necesitáis una orden para
que todo le seáis concedido.
Amilkar: Tengo curiosidad, dime ¿Qué es lo que se necesita?
Zarofis: Una persona siente atracción por fuerzas poderosas, eventos con
vibraciones majestuosas, con el denegrir de los viejos tiempos, la ciencia del
intercambio os mostrará el precio por un producto solemne. La sangre de los
vástagos inocentes, la cual es pura y preciosa. La lagrima del duelo acaecido,
un arrebato de la faz, y la libertad de un hombre. Todas esas cosas por una
sola.
Amilkar: ¿Qué tengo que hacer?
Zarofis: Solo una orden bastará para que vuestra voluntad sea impuesta
sobre el universo entero.
Amilkar: Entonces háganlo. Diles a todos que quiero que consigan lo
necesario.
Atendiendo la orden
de su amo, Zarofis invocó a las demás bestias y les comentó sobre los deseos de
su señor. Así, las marionetas comenzarían una orquesta llena de horror y
sufrimiento, el cual desde el principio tenía un solo propósito. Pero al mismo
tiempo...
Representante de asamblea: Bienvenida señorita Otlacotzi, le estábamos
esperando a usted y a la dorlastro principal.
Srita Otlacotzi: Qué extraño ¿No se supone que los dorlastros son los
primeros en llegar?
Representante de asamblea: Así es. Pero creo que lo que está sucediendo
ha tenido que ver en el retraso de Ernestina.
Ernestina: Disculpen señores, he tenido un pequeño contratiempo. No
aplazaremos la reunión del día de hoy, así que iré directamente al grano. Como
todos ya saben, los poderes de los oscuros se han hecho sentir por todo el
mundo. Afortunadamente solo ha sido de uno de ellos.
Idalia: ¿Cómo sabe que se trata de uno solo de ellos? pueden mimetizar
su presencia y hacerla parecer como si fuera una.
Ernestina: Mi equipo y yo hemos seguido la pista de esas apariciones y
ciertos incidentes que han sido provocados por la presencia de estos entes.
Además, ninguno de ellos tiene miedo de nosotros. No tienen necesidad de
esconderse. Por lo que a ellos concierne, serían capaces de pelearse entre sí
haciendo manifiesto su poder para atraer a los demás armando un gran escándalo.
Hasta hace unos minutos pude sentir una de las manifestaciones, pero fue muy
sutil, supongo que ha cambiado de ejecutor. Lo cual quiere decir que aún no
está presente una entidad completa. Por más que nos hemos esforzado, no pudimos
determinar la naturaleza de su poder.
Srita. Otlacotzi: No tenemos mucho tiempo, solo es cuestión de algunos
días u horas para que reúnan el poder para completarse.
Idalia: Supongo que están jugando con nuestra percepción. Pero eso
indica que sí tienen necesidad de esconderse, por lo menos por el momento así
parece. Si nosotros impedimos su resurgimiento; no habrá nada que temer.
Ernestina: Bueno, sea cual fuere la razón de la intermitencia en la
emanación de su fuerza; es por ello que les he convocado aquí a todos ustedes.
Es necesario que unamos nuestra fuerza en esta región para poder precisar, pero
tendrá que ser en el momento exacto en el que se sienta aquella fuerza.
Mariska: Pero eso quiere decir que tendremos que permanecer todos en un
preciso lugar ¿O me equivoco?
Representante de Asamblea: Es bien sabido que aquellos monstruos
requieren de una gran cantidad de energía espiritual oscura. Así que
inevitablemente habrá una serie de decesos por los cuales debemos estar
preparados.
Idalia: ¡Que el cielo nos ayude!
Srita. Otlacotzi: Creo que todos hemos cancelado nuestras actividades
secundarias. Porque si no detenemos esto, no habrá piedad para ningún ser vivo.
No quiero ni pensar en el caos que se desatará por la intromisión de uno de
esos monstruos.
La reunión de DyM's
había determinado la vigilancia total de la zona en donde habían triangulado el
surgimiento de la gran cantidad de energía que había aparecido recientemente.
No podían disgregarse, pues al hacerlo, podrían perder la oportunidad para poder
localizar de una vez por todas a los amos de la oscuridad. El representante de
la asamblea dio la indicación de alertar a todos los DyM's del mundo, pues de
ser posible, necesitarían de la fuerza de todos ellos. Lo que la comunidad de
destructores no esperaba, es que todos esos sucesos ocurrirían inmediatamente y
en un mismo tiempo.
Amilkar llevó a
Zedkiel y Astalot a un hospital, el chico no sabía porque sus marionetas le
pedían que las transportara a diferentes lugares. Pero el oscuro propósito y el
capricho del joven soñador movían su voluntad. Más tarde, Amilkar llevó a
Etefis y Zargot a un gran edificio de la ciudad. Mientras que a Zarofis y
Cavalier los transportó a un centro recreativo acuático. Ofuku se quedaría con
el joven para vigilar cualquier situación.
capitulo 12