jueves, 6 de abril de 2023

 

 

 MARETA

Le expulse de mi corazón bañada en rezos de gloria, y entre coplas de ardiente sentimiento  adorne su desnudez. Impetuosa hija de la razón y la desilusión, nacida bajo la luz de la resolución,  embistió toda barrera de orgullo. Y rápidamente se incorporó cual figura adulta que impone su presencia entre los desprevenidos. Entre sus bellas manos tomó delicadamente la hoja de plata, aquella que usa la verdad para infringir dolor, pues solo ella misma la poseía. Con filoso artilugio asesino al ego de un mortal zarpazo, y esta fue libertadora de toda sombra de ilusión. Con la mirada clavada en los restos del oscuro, recogió la podredumbre y la oculto bajo el peso de siete capas de tierra. Finalmente, con un canto amoroso despidió al que le impedía nacer. Abrió los brazos a la totalidad de su nueva tierra y lazó a los tempestuosos vientos, las semillas de una inagotable vegetación. Miré lo que había hecho y ella me invitó a sentarme en su dicha, y nunca más pude morir de nuevo…