sábado, 25 de marzo de 2023

 




 

Los tonos de tres angustiadas cuerdas resonaron en la mente del desvalido, tres hermanas que oraban bajo el arrastre del arco envolvieron los vientos en deliciosa melodía, y endulzaron los albores que asesinaban las osadas sombras de una inmortal noche. Los llantos de la perpetuidad calmaban con el aliento de angélicas cuerdas, que movidas por la angustia de su impetuoso concertista al aclamar la llegada de un nuevo día.

Finalmente la noche se redujo a retazos en la memoria de los nocturnos. Y una fiesta de resonancias ahogó las voces de las tres angustias. Y en un momento la noche se hizo de día, y las habitaciones en todos los rincones del cielo se llenaron de luz; por fin los rumiantes dejaron de masticar, y murió todo deseo de perpetuar la penumbra.

El desvalido levantó nuevamente la mirada, y tambaleó hacia la salida, para alimentarse de la luz de un nuevo amanecer. Enterrando los restos de una tortura bajo sendas carcajadas que encadenaron todos los cadáveres rumiados por un hambriento monstruo de confusión.