jueves, 28 de julio de 2022

 

Una hoja reluciente sin vida posó su filo sobre la superficie tersa de su faz, movida por un profundo propósito, tomo como impulso la curiosidad por desmembrar los misterios velados a través de gruesas capas que respiraban una encima de la otra. Con el deslizar de la hoja, cada sentimiento permitía la separación del velo interpuesto entre miles de secretos, imprimiendo un corte delicado y perfecto a según la experticia del dibujante. El origen del milagro intentó ocultase bajo bocanadas de una extraña, pero brillante tinta, tan viva como las capas que le protegían. Sin más defensas bajo la cuales ocultarse, lo único que pudo hacer fue morir, dejando su secreto solo a quien tuviera corazón para leer.