
En la quietud de la mente, se maquina un misterio maravilloso, un producto volcado en un nuevo universo, creado a partir de una relación poderosa donde se han vertido las propiedades únicas de dos entidades que se unen partir de un punto compartido por ambas. Unión verdadera que encarna una nueva manifestación, que ha de predicar alrededor del mundo la esencia que le constituye. Un trato legal que dos esencias acordaron, será la nueva ley que se levante para obligar a las cosas a obedecerlo, ya sea bajo sus seductoras premisas o a base de implacables amenazas. Será la muerte su mayor instrumento de acción, o será la vida el cetro con el que controle su reino, sea cual fuera su elección, lo cierto es que gobernará la totalidad imbuyendo su orden en los recipientes vacíos que actuarán como lamparas para guiar el camino de sus fieles.Una vez forjado mi sentimiento y derramado en mis soldados, estos librarán la batalla contra la oposición, con el firme propósito de extender los dominios de aquello engendrado en la pequeña habitación en una fría noche de misterio.
Pero hay varios peligros cuando el gran misterio es creado, y uno de ellos es la corrupción del mismo por acciones extrañas que se ocultan en la oscuridad de la noche. Es por esa razón que aquello permanece en secreto, oculto de las miradas impudentes, de los deseos vanos, de las ideas picantes que corroen el cuerpo que se forma. Quizá por ello, las nuevas criaturas que vienen al mundo, crecen ocultas, ya sea dentro del cuerpo de alguien más, o escondidas dentro de un huevo. Solo necesitan nutrirse del medio en que fueron engendrados, devorando a los progenitores o al nido en que han nacido. Sea cual fuere la preferencia del nuevo encarnamiento, ya posee, de todas maneras, la esencia combinada de la naturaleza dual de su especie.
El misterio es construido a partir de las ordenes dictadas por la voluntad y receptadas por el amor cobijadas dentro de la inteligencia de un divino monumento.
Es entonces, lo que esta velado, una mera transición de la manifestación de una realidad potencial que ha de presentarse como nuevo heredero del interminable legado del padre, una vez que el ojo impío está listo para admirarle.
J.G.C.